~Scarlett~
Me detuve, pero no supe si voltearme o no.
Me quedé quieta un buen rato, y durante ese mismo tiempo, él esperó pacientemente detrás mío.
Habría sido tan diferente si me hubiera hecho esta pregunta en cualquier otro momento de nuestro matrimonio. Si tan solo hubiera dudado de Ava un poco durante todo ese tiempo en el que yo aún guardaba esperanza, me habría atrevido a decirle la verdad. Si hubiera sabido que me creería, lo habría hecho.
Pero, ahora...
Al final, me di la vuelta, solo para encontrarlo de pie sobre el pasto, mientras yo ya estaba sobre el frío cemento. Una línea nos separaba, así como esos cinco años que no podíamos saltar. Me miró con una expresión que no logré descifrar. En sus ojos había esperanza, conflicto, duda y.… miedo.
¿Miedo de qué? ¿De que yo fuera la chica que salvó? ¿O de que no lo fuera?
—La pregunta es... —respiré hondo para poder sostenerle la mirada — ¿Tú quieres que lo sea? ¿Cuidaste a Ava solo por esa chica de aquel día, o tu amor por ella también fue por quién era? Durante diez años fue una chica cruel, pero tú nunca lo viste. Así como durante diez años fui la chica que estaba enamorada de ti, mientras tú solo me veías como una bruja.
No entendía cómo un amor tan fuerte podía surgir de un solo vistazo en un día. Pero si era así... entonces tal vez, podía intentarlo de nuevo.
—Yo... —dijo Sebastián dudoso, y la esperanza en sus ojos se apagó junto con la luz del sol. Mantuve mi sonrisa mientras esperaba su respuesta.
—¡Tal vez no eres esa chica, o tal vez sí! ¡Ya no importa, porque esa no fue la razón por la que le propuse matrimonio a Ava! —dijo él cuando terminó ese beso largo, habló rápido, como una ametralladora, mientras yo jadeaba por aire— ¡La protegí por eso, sí! ¡La cuidé por eso, porque vi la desesperación en sus ojos ese día por su propio hogar, y quise mantener esa pureza que vi en ellos! ¡La amé como a una hermana pequeña hasta que ella me propuso matrimonio!
Espera, ¿qué? Mi cerebro sin oxígeno no podía procesar todo lo que me estaba diciendo.
—¿Qué? —parpadeé entre lágrimas, pero el cielo se oscureció tan rápido después del atardecer que no pude ver claramente su expresión.
—Ella me propuso matrimonio. El video que viste fue yo haciéndolo oficial por ella. Creo que lo planeó, porque ninguno de los dos lo grabó —Sebastián me tomó de la cara, inclinándose un poco para ponerse a mi altura— Pero eso tampoco importa. Es solo un pequeño error en el millón de errores imperdonables en los cuales yo metí la pata. Más lo que importa, Scarlett Fuller, es que me habría enamorado de ti con o sin esos errores. ¡Me enamoré de ti, aunque no fueras la chica que salvé, aunque no te conociera en el colegio, aunque te odiara por molestar a la chica que intentaba proteger! ¡Incluso cuando pensé que eras la malvada, no pude evitar enamorarme de ti!
—Scarlett Fuller, me debes algo —me miró fijamente a los ojos—. Me debes una segunda oportunidad.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ella Aceptó el Divorcio, Él entró en Pánico