~Damian~
—¿Qué está pasando? —dijo Oliver mientras miraba hacia la barra.
Desde que Scarlett Fuller se había ido, Oliver no dejaba de mirar hacia allá. Había dicho que le gustaba, pero yo pensé que era en broma. Casi no se conocían, así que debía ser algo muy superficial.
—No está pasando nada, es un bar y ella ya es muy grande —me burlé— Si tanto te preocupa, mejor ayúdame a entender por qué me tiene miedo.
No quería que un problema tan tonto no me dejara acercarme a ella. Digo, muy probablemente ella era una Vanderbilt.
—Quizás porque eres odioso con ella —dijo Oliver y me lanzó una mirada acusadora— En serio, ¿qué onda contigo? Si no supiera cómo eras con Alice, hasta dudaría de que la quieres.
¿Yo era odioso con ella?
Bueno, excepto la primera vez cuando pensé que ella había maltratado a Ava, mi Alice, o la que pensaba que era Alice. Supongo que no había sido amigable la primera vez que la vi, pero era porque no quería apurar las cosas.
—Nunca me acusaste de ser super odioso con Ava, ¿por qué? —le pregunté a Oliver por curiosidad— Las trato igual a las dos.
—Ava es demasiado lista como para alejarse de alguien que le sirve para algo —dijo Oliver mientras se reía con desprecio— No puedo creer que no lo hayas notado.
Me quedé pensativo.
Oliver tenía razón. Trataba de no mostrar mis sospechas sobre quiénes eran ellas hasta estar seguro, pero Ava Fuller era demasiado amable conmigo, mientras Scarlett Fuller me trataba como un desconocido, o incluso peor. Claramente ella quería mantenerse alejada de mi por alguna razón.
—Se fue justo después de que tu saliste corriendo —me burlé, pero Oliver me dio un codazo. ¿Ah,por eso era que yo le caía mal? Scarlett me miró enojada, con lágrimas en los ojos, eran idénticos a los de mamá. Eso hizo que cambiara mi tono de voz inmediatamente— Lo que quise decir es que…
—¡Ayuda! —Scarlett me agarró de la manga, suplicando entre lágrimas— ¡Lilith está en peligro! ¡Es tu mascota, ¿no?! ¡Tienes que ayudarla!
—¡¿Dónde está?! —la agarré del brazo, sintiendo como mi corazón se aceleraba. ¡Mierda! Debí haber mirado que era lo que pasaba cuando Oliver escuchó algo raro. Con mi mano en su muñeca salimos corriendo en la dirección por donde vino.
No fue necesario, porque el ruido se hacía más fuerte junto con gritos de dolor. ¡Mierda!
Al llegar, vi cómo un hombre pateaba la espalda de Lilith y ella salía volando. Corrí y la atrapé justo a tiempo, bloqueando también el puñetazo que otro hombre le lanzó. Le torcí el brazo y se lo rompí.
Pero, para mi sorpresa, ya no quedaba nadie más de pie. Todos estaban tirados en el suelo y Sebastián Knight estaba al otro lado.

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