Entrar Via

Embarazada por Accidente de los Mellizos de CEO romance Capítulo 53

CAMILLE ASHFORD

A veces, cuando cerraba los ojos, el olor a desinfectante y medicamentos volvían a mi nariz, como si tuviera su propia memoria. Era lo único que recordaba de aquella habitación de hospital. Las sábanas blancas, las luces frías y la fragilidad de la mujer que yacía en la cama, aferrándose a la poca vida que le quedaba. Esa mujer era mi madre.

—Ya no hay nada qué hacer… entiendo que mi tiempo se acabó y estoy en paz con eso —susurró jadeando. La mascarilla de oxígeno no era suficiente para calmar su asfixia constante—. Por favor, solo prométeme que no buscarás problemas con esa familia.

¿Cómo podía lidiar con la bomba que había dejado caer sobre mí? En un intento por soltar el peso que había cargado sobre sus hombros durante todos estos años, arruinó mi vida y cada uno de mis recuerdos, diciéndome la verdad.

Mi mamá jamás fue una esposa, solo una amante, y él era un padre y compañero prestado para nosotras. Cuando murió, lo terminamos de perder, aunque en realidad nunca fue nuestro. Y ahora yo era una bastarda. ¿Cómo asimilar años de mentiras y de ausencias? ¿Cómo podía creer que sus sonrisas y cariño fueran reales? ¿No pensaba en su esposa e hijo cuando estaba con nosotras? ¿Cómo podía dividir de esa manera su corazón? ¿Era una división equitativa?

—Eleanor Ashford es una mujer fría y materialista. Nunca lo amó, solo amaba su dinero. Su matrimonio fue un acuerdo de poder. Un arreglo entre familias. Pero yo… yo sí lo amé de verdad —susurró casi para ella.

—¿Papá te amó? —pregunté con la mirada clavada en la ventana, mientras el peso de la verdad me arrancaba el corazón—. ¿En serio?

—Claro que me amó… «nos» amó. ¿No recuerdas…?

—Sí tanto nos amó… ¿por qué no nos dio nuestro lugar? Si fuiste el amor de su vida, ¿por qué te mantuvo escondida en esa casa a punto de derrumbarse como si fueras un secreto turbio? —pregunté mientras los ojos se me llenaban de lágrimas—. Mientras tenías que tronarte los dedos para poner comida en nuestra mesa, él regresaba a su elegante casa, con su flamante esposa y su hijo dorado.

Recuerdo la desesperación en su mirada al escucharme, la forma en que se aferraba a mi mano con los pocos restos de fuerza que le quedaban.

—No lo juzgues… —susurró con los ojos llenos de lágrimas—. Fue mi amor por él lo que lo obligó a no darnos nada. Yo no quería que él pensara que solo estaba interesada en su dinero. Jamás acepté ni un solo centavo de él.

—¿De qué sirvió? —solté con un suspiro apesadumbrado—. Jamás dejó a su esposa por ti, aunque alegaba que no la amaba, nada de lo que hiciste fue suficiente para que te escogiera… para que «nos» escogiera.

La imagen de ese hombre bueno y amoroso se había desvanecido, mientras que la del magnate frío y astuto se volvía más evidente. La rabia llenó mi pecho. Era injusto que ese hombre hubiera jugado con ambas y nunca hubiera recibido su merecido. A veces el karma no funcionaba como debería, algunos se iban de este mundo sin pagar.

—Por favor, Camille, no busques a Damián. Él era un niño, no tiene la culpa de nada. Deja que esto termine junto conmigo y haz tu vida lejos del drama y el caos. No te envenenes el corazón. Quédate con los buenos recuerdos y sigue tu vida —suplicó, pero yo solo podía pensar en una cosa: en cómo mi madre moría sola, en ese hospital, sin que nadie más la llorara.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Embarazada por Accidente de los Mellizos de CEO