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Embarazada por Accidente de los Mellizos de CEO romance Capítulo 62

ANDY DAVIS

Ni siquiera pude contestar cuando sus labios se posaron suavemente sobre los míos. Apenas era una ligera presión, pero fue suficiente para arrancarme todo el aliento y acelerar mi corazón hasta hacerlo explotar. Mi mano se posó en su mejilla, sintiendo ligeramente lo rasposo de su barba que comenzaba a brotar.

—¡Awww! ¡Qué bonito! —exclamó Victoria con tono meloso.

—¡Yei! ¡Lo hizo, besó a mamá! —segundó León y pude escuchar como chocaba la mano con su hermana, en símbolo de victoria.

Salieron corriendo hacia los juegos, satisfechos con lo que habían provocado, mientras yo posaba mis manos sobre el pecho de Damián, alejándome de él lentamente. La seriedad se apoderó de la situación y el peso del anillo de compromiso se volvió insoportable.

—No lo vuelvas a hacer… —susurré sin poder esconder la tristeza que me embargaba. La realidad golpeaba fuerte—. Estoy comprometida con Bastián.

—Que estés comprometida con ese idiota no significa que lo ames… —susurró tomando su lugar del otro lado de la mesa, frente a mí. Deslizó su mano hasta rozar con sus dedos la punta de los míos—. ¿Por qué seguimos así? No lo amas, me amas a mí. Aquí estoy, quiero lo mismo que tú, quiero una familia, quiero…

—Dijiste que me hablarías de Rachel —lo interrumpí y retraje mi mano antes de cruzarme de brazos y desviar la mirada hacia los juegos donde los niños se trepaban y reían.

—Es la prometida de Bastián. Llevan siete años juntos —soltó sin cavilaciones, no intentó que las palabras fueran fáciles de digerir. Regresé mi mirada hacia él, buscando un atisbo de duda, algo que me dijera que era una broma—. Bastián necesitó la ayuda del padre de Rachel para sobrevivir en Francia. El juez Monroy solo accedió a apoyarlo cuando supo que su hija estaba enamorada de él.

—¿Siete años? —pregunté casi sin aire y tuve que lidiar con la presión en mi pecho.

—Vamos, Andy. ¿De verdad te sorprende? —Entornó los ojos queriendo leer mi rostro—. ¿Por qué confías tanto en él? ¿Por qué crees en todo lo que dice, pero cada palabra que sale de mi boca la pones en tela de juicio?

»No es tan perfecto como crees. Deberías de empezar a comprenderlo.

El sabor del helado en mi boca se tornó amargo, y el nudo en mi estómago se hizo más fuerte.

—Él jamás me haría algo así. ¿Dónde están las pruebas? Quiero documentos, fotografías, algo… ¿Cómo esperas que dude del hombre que me cuidó y protegió estos últimos años y crea en el que me persiguió incesantemente para quitarme a mis hijos? —Aunque esa era la premisa a la que deseaba aferrarme, cada vez era más difícil.

Damián se inclinó hacia mí y su mano eclipsó la mía, mientras sus ojos se mantenían fijos en los míos.

—Andy, prometí no mentirte. Puedo conseguir todas las pruebas que quieras, pero… lo que en realidad deseo es que creas en mí de la misma manera que yo creo en ti —respondió con intensidad en cada palabra. Con súplica.

—Tienes motivos para mentir… —susurré sintiendo los ojos llorosos.

—Sí, muchos. Quiero que te alejes de él, quiero que te quedes conmigo, quiero que me escojas a mí —admitió con toda sinceridad—, pero no estoy mintiendo, porque sé cuáles son las consecuencias de eso. La verdad siempre encuentra el camino hacia la luz.

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