Entrar Via

EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 252

A Irene se le fue el aire.

—¿Cómo que solo el reporte?

“Cumplir con el trámite” significaba hacer cada estudio.

Y al final, moverle al papel.

Pero si Federico solo le pidió a Raúl el reporte… ¿entonces iba a llevarla a hacerse los estudios con otra persona?

—Es lo que te dije. Tengo pacientes. —Raúl colgó.

A Irene se le encogió el estómago.

Sentía que Federico traía algo entre manos.

Un escalofrío le recorrió la espalda; la humedad fría de la lluvia en verano le pareció peor que el invierno.

—¡Raúl! ¿Le dijiste algo a Fede?

Del otro lado hubo unos segundos de silencio y le colgaron.

No sabía si Raúl no la había escuchado o si sí, pero no quiso hacerle caso.

—Al hospital —le ordenó Irene al chofer.

El carro dio vuelta y se fue directo al hospital de Belgrano Norte.

Virginia ya había terminado sus estudios y fue con sus resultados para que Raúl la revisara.

—Señorita Reinoso, va muy bien.

Raúl apenas los vio y se los devolvió.

—La próxima, venga con cubrebocas y haga cita como todos. No se meta por urgencias para brincarse la fila.

Virginia le caía fatal. Y ella no esperaba que fuera tan estricto.

—Doctor Esquivel, ¿me puede checar la cicatriz de la cesárea? Cuando llueve me da comezón y se me marcó. ¿Me puede recetar algo para que se aclare?

Raúl frunció el ceño.

—Es normal. No hace falta revisarla. Le voy a recetar una crema para la comezón y para que se vaya aclarando; póngasela dos veces al día y va a mejorar.

—¿Me la pongo dónde? ¿En la herida? Yo sola… como que no se me facilita.

Virginia lo vio acelerar todavía más al recetar, como si ya la fuera a correr, y se le salió decir cada vez más cosas sin sentido.

—¿Qué haces aquí?

Apenas lo preguntó, Irene recordó que el médico tratante de Gloria era Raúl.

Gloria ni la peló. Se llevó a Virginia.

Irene puso los ojos en blanco. Sin perder tiempo, entró al consultorio de Raúl.

—Raúl, mañana Fede me va a traer aquí a hacerme el chequeo. Me tienes que ayudar.

En cuanto entró, sus guardaespaldas sacaron a los pacientes.

Ahora solo estaban ellos dos.

—No puedo.

—Entonces voy y le digo a Gloria que tú, con el pretexto de que el bebé venía mal, le sacaste una prueba de paternidad con amniocentesis.

Si eso salía a la luz, la carrera de Raúl se acababa.

---

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA