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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 285

—Mamá, yo quiero a Fede. Por familia y por cómo es él, es el mejor. ¡Me tengo que casar con él!

“Me tengo que casar”.

Irene recalcó esas palabras con firmeza, para que no quedara duda.

Helena, en cambio, tenía una expresión de frustración.

—Estás jugando con fuego. Si antes de la boda los Córdoba se enteran de esto, se acabó lo tuyo con Federico. ¡Y después de casarte, tú no vas a tener cómo explicárselo!

—No te preocupes. Solo Fede lo sabe. Y lo de después… ya se verá después.

Irene le apretó la mano.

—Por eso no quiero esperar, mamá. Me da miedo que algo salga mal.

A Helena le zumbaba la cabeza. Eso le pesaba más que su enfermedad.

—Dame chance de respirar…

Se sobó el pecho una y otra vez; por momentos se le nublaba la vista.

Al cabo de un rato, se calmó. Le dio un par de palmaditas a la mano de Irene.

—Ya estamos aquí. Ahora solo queda apostar hasta el final. Mientras no se arme un escándalo, tu lugar como señora Córdoba está seguro. Hazle caso a tu mamá: espera…

— —

Alicia le avisó a Federico por mensaje antes. Federico la esperó afuera del hospital.

Alicia abrió la puerta, se subió al carro y, antes de que cerrara por completo, ya estaba soltando la pregunta:

—¿Qué traes últimamente? Ya te vas a casar y, en lugar de mejorar, tu relación con Irene está peor. La traes con el pendiente todo el día, y encima una tras otra.

Federico encendió el motor, giró el volante y se incorporó al tráfico.

—Ella se está imaginando cosas.

—Tú eres muy frío. Obvio no se siente segura. Ya que se van a casar, trátala bien.

Alicia ya no era tan tolerante con Irene como antes.

Desde que andaban, desde el compromiso y hasta decidir casarse, cada cosa que salía…

O era para manchar el nombre de los Córdoba, afectar los intereses del grupo, o traerle problemas a Federico.

—Por lo menos ya que no vuelva a haber escándalos. A esta familia ya le hicieron pasar demasiadas vergüenzas.

Federico soltó un simple sonido por la nariz, como respuesta.

Al verlo tan indiferente, Alicia sintió que se le helaba el pecho.

De todos los Córdoba, ella era la única que había apoyado esa boda con las dos manos.

Capítulo 285 1

Capítulo 285 2

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