Gloria Loyola echó un vistazo a su alrededor para asegurarse de que no hubiera nadie cerca.
Se señaló a sí misma, con cara de confusión, y miró a Tomás Mendizábal.
¿Ese “mamá” era para ella?
—Señor, se está equivocando de persona —le susurró un empleado, acercándose rápido a Tomás.
Tomás se talló los ojos, sacó sus lentes de la bolsa y se los puso.
—De lejos sí se parece un buen a mi mamá… —murmuró, incómodo, mientras daba un par de pasos hacia Gloria.
—¿Y tú quién eres? ¿Qué haces aquí?
El malentendido dejó a Gloria todavía más incómoda que a Tomás.
—Señor Mendizábal, feliz cumpleaños. Vine a su fiesta… pero mi acompañante todavía no llega.
Tomás soltó un “ah” y la miró de arriba abajo.
Aun de cerca, sentía que sus facciones se parecían a las de su mamá.
Sacudió la cabeza.
—No te quedes aquí esperando. El que llega es invitado; pásale primero.
Los empleados ya habían terminado de acomodar los regalos.
Tomás les indicó que se adelantaran y él entró al salón a atender a los invitados.
Gloria lo siguió.
Apenas entraron, Tomás fue rodeado por un grupo de juniors que, entre bromas, lo fueron jalando hacia un lado.
Gloria checó su celular: de Federico Córdoba seguía sin haber noticias.
Pensó en buscar un lugar para esperar.
Pero al girar la cabeza, lo vio entre la gente, parado junto a Irene Orozco.
Federico llevaba un traje negro. Su rostro, guapo y pulcro, tenía esa elegancia contenida de siempre.
Estaba medio paso separado de Irene, pero ella casi se le pegaba al pecho.
Frente a ellos estaba Martina Arrieta, con el vientre muy abultado.
Con una mano se sostenía la cintura y con la otra se tocaba la panza; parecía estarles dando consejos.
Una pareja a punto de casarse, hablando de embarazo y bebés… debería verse tímida pero feliz, ilusionada.
Pero por alguna razón, la expresión de Irene estaba rígida.
Y el semblante de Federico, normalmente sereno, traía un matiz difícil de descifrar mientras miraba a Irene hacia abajo.
Gloria apartó la mirada. Con razón Federico no le contestó las llamadas.
Con Irene al lado, no debía ser fácil.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA