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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 479

Río Alicante, hospital.

Gloria bajó de la camilla de revisión.

—Doctor Esquivel… ¿todavía no hay señales de que vaya a empezar?

Raúl Esquivel se quitó el cubrebocas.

—Por ahora no. No te preocupes. Estás bien, puedes esperar un poco más. Además, todavía no es tu fecha.

Faltaban tres días.

Gloria no era que ya no aguantara, pero la espera se le estaba haciendo pesada.

—Señorita Loyola… mañana Federico se casa.

Raúl metió las manos en los bolsillos y la miró.

La noticia estaba por todos lados; Gloria seguro lo sabía.

Él lo mencionó… y se quedó ahí, sin decir nada más.

Gloria no entendió a qué iba, bajó un poco la mirada y siguió la plática con naturalidad.

—Sí, lo vi. ¿Usted no va a regresar para la boda?

Raúl negó con la cabeza.

—Él no quiere que me regrese. No está tranquilo de dejarte sola…

No alcanzó a terminar la frase. La puerta del consultorio se abrió de golpe.

Martina Arrieta entró con sus estudios y se los extendió a Raúl.

—Quiero que me internen. Y mi cesárea la hace usted.

Su actitud era agresiva: aventó el expediente contra él y soltó la mano antes de que Raúl lo tomara bien.

Raúl lo cachó por reflejo… y en cuanto lo tuvo, lo bajó, como si le quemara.

—Señorita, ahorita estoy con otras cosas. Siéntese y espéreme un momento.

Luego miró a Gloria.

—Señorita Loyola, espéreme tantito. Voy por su reporte de sangre.

Raúl salió.

Los papeles de Martina se fueron al piso, desparramados.

Y una hoja, justo por mala suerte, se deslizó hasta quedar bajo el pie de Gloria.

—¿Ya sabes quién soy y todavía me haces esperar? —reventó Martina, gritándole a la espalda de Raúl.

Pero Raúl ya se había ido sin voltearla a ver.

Martina se giró y vio que Gloria pisaba una esquina de la hoja. Se le fue encima y la empujó con fuerza.

—¿Estás ciega o qué? ¡Me estás pisando mis estudios!

Gloria, tomada por sorpresa, se cubrió la panza por instinto.

Cuando se estabilizó, levantó la vista con frialdad.

La panza de Martina era enorme, como si fuera a reventar en cualquier momento.

Aunque Gloria no hubiera estado embarazada, con verla así no se le antojaba discutir.

Gloria se dio la vuelta para irse, pero Martina la detuvo de un jalón.

—Gloria, tú vas a parir mientras Federico se casa con otra. ¿De verdad crees que ese bebé tiene algún sentido?

Capítulo 479 1

Capítulo 479 2

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