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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 404

Si hubiera sabido que esto pasaría, ¿por qué lo hizo en primer lugar?

Elara miró a Dylan con calma. En sus ojos claros ya no había amor, ni tampoco odio; solo la tranquilidad de alguien que había dejado todo atrás.

Habló con tono neutral.

—Dylan, las cosas rotas no se pueden arreglar. No habrá un futuro para nosotros.

Dylan se aferró aún más al pantalón de Elara.

—Sí lo habrá, Lara, te prometo que lo habrá. Cambiaré, cambiaré todo. A partir de ahora haré todo lo que tú digas. Te trataré bien, te compensaré a ti y a Vali...

—Dylan —lo interrumpió Elara, impaciente. Miró su espalda empapada en sangre y su rostro anormalmente rojo. No quería seguir dándole vueltas al pasado, así que continuó con voz gélida—: Tienes que ir al hospital de inmediato.

Sergio intervino rápidamente.

—Señor Lucero, ella le está pidiendo que vaya al hospital. ¿No acaba de decir que haría todo lo que ella le pidiera?

—Sí... haré lo que me pidas. Al hospital. —Dylan se apoyó en el suelo para levantarse, pero tambaleó sin lograr mantener el equilibrio y estuvo a punto de caer hacia un lado.

Sergio hizo el amago de ayudarlo, pero al ver a Elara allí parada, se contuvo.

Al notar que Dylan estaba a punto de desplomarse y que Sergio no hacía nada, Elara no tuvo más remedio que sostenerlo. Luego fulminó a Sergio con la mirada.

—¿Piensa quedarse ahí mirando, asistente Beltrán?

Sergio sonrió con nerviosismo.

—Es que no reaccioné a tiempo. —Se acercó rápidamente y, entre los dos, ayudaron a Dylan a salir de la sala privada.

Elara llevó a Dylan al Hospital Central, que era el más cercano al bar.

Media hora después, las puertas de la sala de emergencias se abrieron y el médico salió.

Elara se acercó.

—Doctor, ¿cómo está?

El rostro del médico era severo.

—La situación del paciente no es muy alentadora. La herida se ha abierto en repetidas ocasiones y el tejido de la piel en esa zona se ha debilitado, lo que hace que sea muy propenso a rasgarse de nuevo. Si vuelve a abrirse, es probable que necesite un injerto de piel más adelante.

Además, la infección ha desatado una inflamación severa que le causó la fiebre. Ustedes, como familiares, deben monitorear de cerca su temperatura. Si la infección empeora, en el mejor de los casos la herida supurará y el tejido morirá; en el peor, podría desarrollar septicemia, entrar en coma y sufrir daño en los órganos internos.

Elara no imaginaba que la situación fuera tan grave. Asintió.

—Entendido.

El médico usó un tono de reproche.

—¿Qué estaban pensando? ¿Cómo dejaron que bebiera alcohol con una herida tan grave?

Elara quiso aclarar que no era su familiar, pero pensó que no valía la pena darle tantas explicaciones a un extraño, así que apretó los labios y guardó silencio.

Sergio se adelantó.

—Fue nuestra culpa.

El médico les advirtió estrictamente:

—El alcohol va a hacer reacción con los antibióticos y analgésicos que debe tomar. En el peor de los casos, podría sufrir una intoxicación por medicamentos y poner en riesgo su vida. El paciente ahora está inconsciente, así que deben vigilarlo muy bien. Tiene absolutamente prohibido el alcohol o cualquier bebida que lo contenga.

Sergio asintió repetidamente.

—Lo vigilaremos sin falta.

Capítulo 404 1

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