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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 445

Renato se puso de pie de un salto, se acercó rápidamente, le metió una pastilla en la boca y le dio agua para que la tragara.

Matilde bebió el agua y pasó la pastilla.

Con manos firmes y suaves, Renato le frotó la espalda para ayudarla a regular la respiración. Después de un buen rato, el rostro pálido de Matilde recuperó algo de color, y su respiración pesada se estabilizó.

Al sentirse mejor, Matilde apartó la mano de Renato con un manotazo furioso.

—¡Esto es una locura! ¡Jamás lo permitiré!

—¿No decía que le agradaba mucho?

—¡Eso es muy distinto! —gritó Matilde—. ¡Ella te llamaba hermano mayor! Sus estatus sociales están separados por un abismo. Si buscaras a cualquier otra mujer de la calle, lo aceptaría, ¡pero ella jamás!

Renato la miró con absoluta seriedad.

—Solo la quiero a ella.

Matilde sentía que iba a morir de un coraje. ¡Treinta años sin mirar a una mujer, y cuando por fin elige a una, resulta ser la exesposa de Dylan! ¡Qué tragedia!

—¿Acaso no has pensado en los chismes y habladurías que tendrán que enfrentar si esto sale a la luz?

—Lo sé.

*Lo sabía y aún así lo hizo.*

El pecho de Matilde subía y bajaba con violencia. En sus ojos había dolor y frustración.

—¡Cada uno de tus actos representa el honor de la familia Soler! Al hacer esto, no solo arruinas tu reputación, sino que pones a nuestra familia en vergüenza. ¡E incluso arrojas a Elara al ojo del huracán! ¿Has pensado en eso?

Lo miró fijamente, esperando que entrara en razón.

Para su asombro, Renato asintió con serenidad.

—Lo tengo todo considerado.

—Tú... —Al ver que sus palabras rebotaban contra un muro de acero, Matilde casi explota de rabia. A su edad, tantas emociones fuertes le estaban cobrando factura, y su respiración volvió a agitarse.

Renato se inclinó para frotarle la espalda de nuevo.

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