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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 451

—En los negocios no hay enemigos eternos, solo intereses permanentes. Sobra la gente que se arrima al mejor árbol para sacar provecho.

—¿Quieres decir que le ofrezcamos algún beneficio para que nos pase información?

Isabel asintió.

Enrique no estaba tan seguro. —Me preocupa que el tiro nos salga por la culata.

—Sé que temes que Dylan se niegue y corra a contarle a Renato que intentamos sobornarlo. Pero no importa. Incluso si no le dice nada, Renato jamás bajará la guardia con nosotros. Solo tenemos que negarlo todo a muerte. Pero si Dylan acepta colaborar, tal vez por fin logremos conseguir algo contra Renato para tenerlo en nuestras manos.

Los ojos de Isabel brillaban con pura ambición y codicia.

Enrique se quedó pensativo. —Entonces, hagamos la prueba.

Por su parte, Dylan Lucero acababa de salir de la Corporación Soler. Aún no llegaba a su hotel cuando recibió una llamada de un número desconocido. —Hola, señor Lucero. Soy la tía de Renato. ¿Tendrá un momento libre esta noche para cenar juntos?

¿La tía de Renato? ¿Acaso no era Isabel Soler?

¿Por qué lo llamaría a él?

¿Habría descubierto que fue él quien envió ese mensaje anónimo la noche anterior?

Dylan disimuló y trató de tantear el terreno. —Vaya, la Señorita Soler en persona. ¿A qué debo el honor?

—Oh, no es nada en especial —respondió Isabel con un tono ligero y casual—. Como eres el hermano de Renato, prácticamente somos familia. Pensé que sería buena idea cenar juntos para conocernos mejor.

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