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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 468

El corazón de Elara dio un vuelco.

—¿Qué le pasó?

—Estamos en el Hotel La Perla. Venga rápido, se lo explico cuando llegue.

Elara recordó que la noche anterior Renato le había mencionado que la cena sería en el Hotel Península, una propiedad de la Corporación Soler. ¿Qué hacían en el Hotel La Perla?

Pero no tenía tiempo para analizar los detalles.

—Está bien, voy para allá.

—Suite 3801.

Elara colgó, salió corriendo de la tienda y condujo a toda velocidad hacia el Hotel La Perla. Durante el trayecto, la imagen de Renato gravemente herido la asaltó sin querer, pero trató de calmarse.

No podía ser. Había demasiada gente en la cena; Isabel Soler no se atrevería a intentar matarlo frente a todos... a menos que quisiera terminar en la cárcel.

¿Qué demonios le había pasado?

El camino fue una tortura. A pesar de los nervios que le destrozaban el estómago, se obligó a concentrarse en manejar. Todo iba a estar bien.

El auto frenó de golpe frente a la entrada del Hotel La Perla. Le aventó las llaves al valet, entró corriendo y tomó el ascensor directo al piso 38.

Fabián la estaba esperando afuera de los ascensores. En cuanto la vio salir, la guio a paso rápido hacia el final del pasillo.

—Alguien drogó al señor Soler. Esto no puede salir de aquí. El señor Zavala salió de la ciudad por las fiestas, y como ya no sabía qué más hacer, la llamé a usted.

Elara frunció el ceño, angustiada.

—¿Qué tipo de droga?

—De la que usted puede curar.

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