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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 95

Nuevo hogarEsa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

¿Qué estaba pasando?

¿Se habrían equivocado en el laboratorio?

Esa cirugía tenía riesgo de hemorragia, por eso debían confirmar el tipo de sangre antes, por si se requería una transfusión. ¡Si le ponían el tipo de sangre equivocado, su hija podría morir!

Elara se levantó de un salto y corrió a la ventanilla del laboratorio. Le pasó la hoja al encargado.

—Por favor, revise esto. ¿No hay un error con este tipo de sangre?

El técnico respondió:

—No se preocupe, no nos equivocamos.

—Mi genotipo es AA y el de mi esposo es BO. Mi hija no puede ser tipo O. La están operando ahora mismo y podrían necesitar hacerle una transfusión. ¡No podemos correr ningún riesgo! Quizás tenían mucho trabajo y confundieron las muestras. Por favor, vuelva a revisar.

Al escucharla, el técnico se puso nervioso. Un error de laboratorio durante una cirugía no era cosa de juego.

—Deme un momento —dijo, y se levantó de inmediato para hacer una revisión interna.

Varios compañeros se acercaron a ayudar.

Si habían cruzado las muestras, forzosamente habría al menos dos resultados equivocados en el sistema.

Elara esperaba en la ventanilla, consumida por la ansiedad.

El laboratorio detuvo sus operaciones en todas las ventanillas, y varios pacientes que esperaban resultados se amontonaron para ver qué pasaba, asustados de que sus propios análisis estuvieran mal.

Poco después, el técnico regresó y le dijo a Elara:

—No hay error. Revisamos todo y no hubo ninguna confusión de muestras.

Elara negó con la cabeza instintivamente.

—No es cierto, eso es imposible.

El técnico insistió:

—Señora, le aseguro que revisamos todo a fondo. No hay ningún problema. Si se hubiera cambiado la muestra, su hija no sería el único caso con resultados alterados.

Los pacientes alrededor empezaron a murmurar de inmediato.

—Si el examen de la niña está bien, entonces el problema son los papás.

—¿No será que la niña no es del esposo?

—Es la mamá, ¿a poco no sabe de quién es el hijo? ¡Qué descaro venir a hacer un escándalo!

—Qué vida tan suelta debe llevar para ni siquiera saber quién es el papá de su hija.

Elara escuchaba los murmullos, sintiendo cómo el color de su rostro iba del rojo al blanco. ¡Estaban pisoteando su dignidad! Furiosa, exclamó:

—¡Qué tonterías están diciendo! ¡No soy ninguna cualquiera, la niña es hija de mi esposo!

Pero al recordar que su hija seguía en quirófano, se dio cuenta de que no tenía tiempo para pelear con esa gente. Se dirigió de nuevo al técnico:

—Por favor, vaya al quirófano y tome una nueva muestra. Si algo le pasa a mi hija, nadie aquí va a querer hacerse responsable.

Al ver la determinación en sus ojos, el técnico asintió y la acompañó hacia el área quirúrgica.

Le sacaron sangre a Vali nuevamente. Durante todo el proceso, el técnico solo manipuló la muestra de la bebé, y el resultado final siguió siendo el mismo: Tipo O.

Elara miró el nuevo papel recién impreso sintiendo que un rayo la acababa de partir en dos. ¿Cómo era posible?

¿Por qué?

Aparte de Dylan, jamás había estado con otro hombre en toda su vida.

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