Dylan se sintió frustrado, pero al no tener otra opción, regresó a su habitación.
Elara no había podido conseguir pruebas sólidas de que Dylan descuidara a su hija. A pesar de haberla traicionado como esposo, la verdad era que como padre se portaba muy bien con Vali. Le daba lo mejor en ropa y cosas, siempre la estaba abrazando y besando, e incluso a veces le cambiaba los pañales o la bañaba con más destreza que ella misma.
Hasta que llegó este día...
Elara recibió una captura de pantalla enviada por Aurora. Era una publicación que Nina había hecho en sus redes sociales: una foto de su hijo recibiendo suero en el hospital, acompañada del texto: «Menos mal que siempre estás aquí cuidándonos».
Ese «estás» se refería, sin lugar a dudas, a Dylan.
—Ese infeliz de Dylan debe tener un problema en la cabeza. Ignora a su propia hija para ir a cuidar al hijo de otro hombre.
Elara acababa de escuchar el mensaje de voz de Aurora y estaba a punto de responder cuando su teléfono sonó.
Era un número desconocido con código de la Capital.
Elara contestó.
—Hola, señorita Elara. Soy Fabián.
Elara se sorprendió.
—Fabián, ¿qué milagro? ¿Pasa algo?
—Faltan pocos días para el cumpleaños de doña Matilde. El señor Renato está preparando los regalos para los invitados y necesita...
Mientras él hablaba, Marta apareció corriendo, con el rostro desencajado.
—¡Señora! ¡La niña vomitó la leche! No para de llorar, hace rato trato de calmarla y nada funciona. ¡Creo que le duele algo!
Elara corrió detrás de Marta hasta la habitación infantil. Al ver a su hija con el rostro rojo, llorando a gritos y con una expresión de puro dolor, se le encogió el corazón.
—¡Dile a Orlando que prepare el auto! ¡Nos vamos al hospital ya mismo!
Tras unos minutos de caos absoluto, se subieron al coche y se dirigieron a toda velocidad hacia el hospital.
En el trayecto, Marta le sugirió:
—Señora, ¿no cree que debería llamarle al señor Dylan?
Elara, recordando la publicación de Nina, respondió sin dudar:
—Está muy ocupado, no tiene tiempo.
—Pero si el señor adora a la niña. Por muy ocupado que esté, dejaría todo tirado para venir corriendo.
¿Venir corriendo?

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