▪︎CAPÍTULO 6▪︎T2
Shock, eso fue, un maldito puñetazo
directo al corazón. No sabía que hacer o
decir y era como si me hubiera colapsado.
Sentía dos partes de mí buburjeando, la
que quería avalanzarse sobre ella como
en la escena de "la maldita lisiada" en la
telenovela María la del Barrio.
Otra parte de mí sentía que se iba a
derrumbar al instante y esas dos opciones comenzaron una
lucha interna hasta que ganó la segunda parte.
Ignacio se separó al instante
- ¡¿Pero a ti que te pasa?!- y al girarse me vió.- Franchesca
escuchame yo no he sido ella...
Pero yo me había ido, cerré la puerta y
comencé a llorar.
- ¡¿Franchesca que ha
pasado?!- dijeron casi al instante pero yo colgué la llamada.
Lo que tanto había temido estas semanas se acababa de
materializar delante de mí y sabía que esto iba a salir bien y aún así lo había
forzado.
-Franchesca tienes
que escucharme.- Ignacio
entró en la habitación - esto no es mi
culpa yo no sabía que ella...
- ¡¿Qué no lo sabías?!, ¡Te lo he dicho mil veces y no me
has querido hacer caso!
Cogi mi maleta y me dispuse a salir.
-No, no lo hagas, porfavor Franchesca !
- Ignacio esto no funciona ¿es que no lo
ves?
- Si funciona Franchesca tienes que ignorar tus celos.
- ¡¿Mis celos?! ¡Es muy fácil desde tu
posición, tu eres el que se queda aquí
con ellas, yo soy la que se va a miles de
kilometros a esperar que le pongan los
cuernos! ¡No pienso pasarme los años
de universidad esperando tus llamadas
o mensajes o mordiendome las uñas
pensando en que estás con otras!
- De eso va una relación Franchesca , de confinza! ¡A lo
mejor el problema es que no estás preparada para tener una!
Fue una puñalada directa. Apreté los
puños e intenté controlar las lágrimas que habían vuelto a
inundar mi visión.
- Franchesca yo...lo
siento no quería decir...
-¿Sabes qué Ignacio? El que no está
preparado para una relación eres
tú, te crees que puedes hacer lo que
quieras sin que tenga consecuencias,
eres un inmaduro y encima te haces el
sorprendido. ¿Quedar con tus conquistas delante de tu novia?
¿De verdad piensas que yo voy a asentir y quedarme sentada en el sofá sin
rechistar?
- Franchesca porfavor
no lo hagas,no acabes
con esto.
- Tú eres el que lo ha acabado, no yo.
Se quedó quieto intentando decir algo
pero no se salían las palabras, no me
sorprende yo misma me estoy dejando
llevar por mi primer impulso pero se que estoy haciendo lo
correcto.
Cogí la maleta y bajé. Necesitaba salir ya de allí y volver
a casa aunque tuviera que adelantar el vuelo.
Al salir llamé a un taxi y espere que
Ignacio no bajara, por que si me miraba
me arrepentiría de mi decisión y en ese
momento no necesitaba más dudas.
Pero lo hizo y en cuanto lo noté detrás
de mi, mi corazón volvió a latie frenético cómo la Franchesca
de hace un año cuando le veía por los
pasillos.
-¿Ya está? ¿Me estás dejando? ¿Estás
abandonado todo lo que hemos tenido?
- Ignacio, porfavor no me hagas esto más
difícil- no quería mirarlo, no podía-te
quiero más de lo que piensas pero esto no funciona y tu lo
sabes. No volver a casa con este miedo, lo siento.
Me cogió suavemente el brazo
-Estos meses hemos estado bien, porfavor, no me hagas
esto..te quiero.
Algo dentro de mí se reblandecio y
tuve un fuerte impulso de abrazarle y
besarle pero me conozco y se cómo sería continuar con esto.
Me veo a mi, no estando atenta en clase pensando en si alguna chica estará con
él,con el temor de que alguna vez saliendo de fiesta o en la universidad olvide
que tiene novia al cruzarse con cualquiera de sus anteriores amantes
- Ignacio esto es probablemente la cosa
más dolorosa que he hecho en mi vida y al renunciar a ti,
renuncio a una parte de mí pero no puedo con lo que conlleva esta relación.- el
taxi se paró enfrente de mí y metí la maleta en el maletero intentado seguir
sin mirarle.
Pero en ese momento, me cogió
obligándome a mirarle y me besó.
Fue un adiós, un beso cargado de
ansias y desesperación, como si ambos
quisieramos disfrutarlo al máximo
sabiendo que era el último.
Se separó un poco y vi como tenía las
mejillas mojadas no sabía si de sus
lágrimas o de las mías
- Gracias Franchesca , por todo lo vivido estos años y lo
único que deseo es que en algún momento nos volvamos a encontrar.
Intenté controlar el lloro de mala manera y él me abrazó
-Te quiero Ignacio y ojalá podamos volver a chocarnos de
nuevo con otras circunstancias.
-¡Señorita es para hoy! ¡o se va ya o me
marcho!
Asentí me separé, le di un beso en la
mejilla y le limpié delicadamente la
lágrimas qué rodo por su cara.
Me di la vuelta y me fui a meter en el taxi pero antes oí la
voz de Valentina.
-Te lo dije, no fue buena idea traerla y
antes de que se fuera habríais roto.
Cerré la puerta de golpe y ahí no pude
retener el llanto.
-¿A dónde señorita?
-aereopuerto-fue lo único que pude decir con la voz
quebrada.
Lo iba a echar tanto de menos que dolía físicamente, las
lágrimas no paraban de salir y tenía la sensación de que algo me oprimía el
pecho.
El coche arrancó y yo eché un último
vistazo desde el cristal de atrás a Ignacio
que permanecía inmóvil hasta que se
transformó en un punto en la distancia.
4 años después...
Mamá y papá me abrazaron tan fuerte
que pensé que en otra vida fueron los
de la película los increíbles. Aunque
les entiendo, yo también les he echado
mucho de menos desde Pascua, pero mi
etapa universitaria acaba de llega a su
fin y decir que me da pena es quedarme corta.
Han sido sin lugar a dudas los mejores años de mi vida
(excepto cuando
tenía tantos exámenes y trabajos que
creía que moriría).
Volver a casa era en parte una sensación agradable pero a la
vez la tristeza de los años pasados volvían con fuerza constantemente.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esa virgen es mia