▪︎CAPÍTULO 16▪︎T2
Toda la semana siguiente se resumió en
infinitas visitas al hospital después de
trabajar evitando siempre a Diana que me miraba asesinamente
pero no se atrevía a decir nada delante de Ignacio
Después del susto del accidente, las ganas de verle, si
antes ya eran altas, ahora se habían multiplicado y no he podido pensar en otra
cosa estos días.
Llegué a casa reventada de la oficina,
había tenido que aguantar todo el día al
pesado del consultor que no paraba de
lanzarme miradas lascivas y palabras
con doble sentido, lo peor es que podría
ser mi padre a su edad, sencillamente
asqueroso.
Necesito una copa, creo que voy a echar
mano de a esa botella que tiene reservada para esta clase de
días. Eso y el sofá es lo único que necesito en mi vida,bueno y puede que a
cierto italiano con novia y varias costillas rotas.
Pero al entrar en el salón copa en mano
noté que había alguien.
-Y decías que no eras una alcohólica...
-¿Que haces aquí?
Ignacio se levantó y me sonrió
- Aiden me ha dejado entrar y se ha ido con Grace a una cata
nocturna para el menú de la boda o algo así.
Le habían dado el alta ayer y aunque
seguía con moratones, los huesos rotos
iban mejorando y estarían por completo curados en pocas
semanas.
-No me había dicho nada- no puede venir y presentarse de
esta manera, para poder controlarme no puedo recibir estas visitas sorpresa
suyas.
Va a llegar un momento en el que
no pueda aguantar estos sustos, soy
demasiado vulnerable cuando se trata de algún tema relacionado
con él y cualquier mínima sonrisa o palabra que salga de su boca destruye mi
fuerza interior y me transformo en una débil
presa.
-Tengo que hablar contigo de algo que no puede esperar ni un
minuto más- mi
corazón comenzó a latir frenético y me
tomé la copa entera de un trago voy a
necesitar alcohol en sangre.-Lo primero
de todo te comunico que es oficial, mis
padres se divorcian.
-¿Que ha pasado?- un parte de mi se
sorprendía mientras la otra se alegraba
-Una de las antiguas "queridas" de mi
padre se ha plantado en casa y mi madre le ha dejado.- decir
que me alegro es poco, por fin se acaba la tortura de tener que ponerle buena
cara a ese imbecil.
-¿Y tu estás.....?
-Contento, por fin mi madre va a empezar a vivir una vida de
verdad y no lo que ha pasado con sus infidelidades.- se acercó un poco más a mí
y yo desee la botella entera de vino.- pero he venido aquí a hablar de otra
cosa - cogió aire- Te oí.
Se refiere a lo del hospital, se que sí y no tengo ni idea
de cómo tomarmelo, creí que se iba a morir, fue un momento de debilidad y
además el tiene novia así que yo no lo debería haber dicho, pero pensar que lo
iba a perder me hizo soltar mis pensamientos más íntimos.
-He hablado con Diana y creo que nuestra relación no va a
ninguna parte así que lo hemos dejado.
Mi corazón me dió un vuelvo y mi
cerebro se paralizó. La ha dejado, por
fin tras este tiempo y en parte me sentí
egoísta por alegrarme de ello pero no
pude evitarlo.
-P...pues q...que pena- tartamudee
-Mi relación con ella no iba a ningún
lado desde hace tiempo, concretamente
alrededor de dos meses, cuando de
manera mágica la chica de la que estoy
jodidamente enamorado reapareció, toda mi relación
desapareció y me di cuenta de que nunca la había olvidado.- se acabó, he colapsado,
se está declarando y todas mis emociones alborotadas estaban intentado
intuir que hacer si centrarse en que no
me diera un infarto, intentar armar una respuesta, correr y
besarlo..
-Y entonces me quise decir a mi mismo
que lo que sentía sólo era el recuerdo de lo que fue lo
nuestro, el fantasma de mi relación pero al hablar con ella todo
volvió de golpe, sin que pudiera
asimimarlo y me di cuenta de que jamás la había superado.-
hizo una pequeña pausa- mañana me reuniré con Diana para solucionar unas
cuántas cuestiones legales por que tenemos algunas acciones en común pero por
fin puedo ser libre y quedarme con la chica que realmente me interesa...- fue
exactamente como el día del baile cuando se me declaró, la misma táctica y por
su puesto sigue funcionando.
-Esa chica de la que hablas- intenté
ocultar el temblor de mi voz- ahora
mismo se está preguntado si eres capaz de leerla la mente
por que es exactamente lo que ella sintió.
Él se acercó hasta mi de manera que
milimetros el uno del otro. Podía notar
su respiración acelerada mientras tenía
miedo de que pudiera darse cuenta de la mía aún más
irregular.
-Franchesca no hay un
maldito día en el
no haya pensado en ti desde que te fuiste, y cuando te vi me
volví loco, cuando hablabas con Dante tenía ganas de arrancarle la cabeza y
cuando vi que te que besaba yo..- no le deje terminar y en un atrevimiento
fundi mis labios con los suyos.
Al instante correspondió el beso y se apoderó de mis labios
de manera posesiva.
Ambos necesitábamos más del otro y yo
no conseguía besarlo con toda la fuerza
que quería para expresar lo que sentía.
Ese beso fue un te echado de menos, un
te necesito y un no me voy a volver a
separar de tu lado.
Ninguno de los dos quiso cortarlo, lo
único que queríamos era más el uno del
No me dejo mucho tiempo por que me
cogió delicadamente y me dejó en la
cama.
- Ignacio te vas a hacer daño...- ignoró mi
comentario, rápidamente me quitó la
blusa y posó su boca en mi sujetador.
Con los dientes bajó una de la partes para dejar un pecho al
descubierto y comenzó a mordisquear el pezón mientras hacía circulos por encima
de mi ropa interior justo encima de mi centro.
- Ignacio...- gemí al instante
Desabrochó agilmente el sujetador y
comenzó a descender depositando besos por mi vientre hasta
llegar al borde de la lencería y comenzó a recorrerla con la lengua torturando
y mi cuerpo se arqueo suplicante.
Lentamente la fue retirando mientras me miraba a los ojos
desafiante, le vi relamerse y en el momento en el que su boca hizo contacto con
mi clitoris no pude evitar un gémido más alto de lo que controlé.
Comenzó a mover su lengua en círculos y yo me aferré a las
sábanas como si la vida y la cordura me fuera en ello, sientiendo que si me
soltaba mi mundo iba a ceder.
Absorbió mi clitoris mientras introducía un par de dedos que
empezó a mover lentamente.
-Ignacio, me muero..
-¿Morir de placer es la muerte más dulce del mundo?- sin
lugar a dudas.
Aumentó el ritmo de los dedos y noté
que el orgasmo se aproximaba dando
zancadas hacía mí, como un terremoto.
Apreté todavía más las sabanas y la
bomba de placer explotó dentro de mi.
Ignacio se separó con una sonrisa viendo
mi cara mientras me retorcía por la
secuelas del orgasmo y se quitó el
pantalón con los calzoncillos.
Y casi sin darme tiempo a recuperarme
y por sorpresa se introdujo en mí con un gemido de
satisfacción.
-¡Ignacio!- comenzó a moverse lentamente, adaptándose a mí y
en el momento en el que se acomodó empezaron las embestidas más profundas y
rápidas.
Me aferré a su espalda aún evitando tocar zonas vendadas.
Las corrientes de placer puro que
arrasaban todo mi cuerpo me iban a
hacer perder la razón y sus gémidos
mezclados con los míos hacían un sonido perfecto.
Nuestros cuerpos se complemetaban
a la perfección y ambos sabíamos que
movimientos debíamos haber para
excitar al otro, como si tuvieran memoria.
- Franchesca ...- dijo con voz ronca- no a aguantar mucho
más, necesito saber que estás cerca.
-Lo...ah...estoy- aumentó aún más la
velocidad mi cuerpo se arqueo de nu
hacía él y se metió un pezón en la boca.
El orgasmo estaba muy cerca, se acercaba arrasando todo a su
paso, sus movimientos se volvieron más torpes y pesados y ambos llegamos al
climax entre jadeos.

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