Patricio Quintana no era estúpido, sabía que hacer un berrinche no serviría de nada.
Así que retrocedió un poco y dijo:
—Está bien, pero en cuanto pase el escándalo, rompemos el compromiso de inmediato.
—Entendido. Solo pórtate bien por ahora.
Al ver que su hijo dejaba de protestar, Norma suspiró aliviada.
Lo que no imaginaba era que, apenas salió de la casa, Patricio hizo un par de llamadas para echarle más leña al fuego en internet.
Si no podía convencer a sus padres de cancelar la boda, no le importaba ensuciarse las manos y armar un caos mayor.
Lo mejor sería provocar un terremoto dentro de la familia Moreno; tal vez así su madre se vería obligada a romper el compromiso.
Para lograrlo, proporcionó un par de fotografías de hace dos años donde se veía a Mateo Moreno y a Valeria jugando a las cartas, demasiado juntos y en una actitud muy íntima.
Sí, había llegado el momento de sacrificar a su mejor amigo de la infancia.
Total, él ya estaba sufriendo un infierno, no le importaba que su amigo lo acompañara en la desgracia.
Esas fotos fueron filtradas en internet por una fuente anónima, cayendo como una bomba sobre la familia Moreno, que ya estaba al borde del colapso.
Poco después, el teléfono de Patricio sonó. Era Mateo Moreno.
Patricio, sin sorprenderse, contestó con total tranquilidad.
—Tú filtraste esas fotos, ¿verdad? ¿Acaso intentas hundirme?
Apenas se conectó la llamada, la voz de Mateo Moreno sonó llena de furia contenida.
Estos últimos días habían sido una pesadilla por culpa de sus padres y otros familiares, y ahora le salían con esto.
Esas fotos eran de una reunión que Patricio organizó hace dos años para jugar a las cartas.
Solo ese imbécil las tenía, ¡así que Mateo estaba completamente seguro de que era obra suya!
Al escuchar los reclamos, Patricio dejó de fingir.
—¿Y qué querías que hiciera? No me dejaste otra opción. Mis padres se niegan a cancelar el compromiso, así que tuve que tomar medidas extremas.
—Si hago que el escándalo sea insoportable, tal vez mi madre tome la iniciativa y rompa el acuerdo. Ten un poco de empatía por tu amigo, ¿quieres?
Mateo estuvo a punto de gritar de la rabia.
—¡A mí me está yendo peor que a ti!
—Pues ya que ambos estamos en la misma miseria, salgamos a tomar un trago.
Las palabras de Patricio solo lograron que Mateo soltara una risa amarga.

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