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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 516

Al escuchar esas palabras, el corazón de Liam dio un salto de alegría, pero se esforzó por mantener una expresión serena y dijo:

—No creo que sea buena idea, me da miedo que te sientas incómoda.

Alba rodó los ojos.

—Dadas las circunstancias, no podemos ponernos exigentes. Además, será solo por esta noche.

Una levísima sonrisa asomó en los labios de Liam.

—De acuerdo.

Con movimientos rápidos, levantó las mantas del suelo y las extendió con cuidado sobre la cama.

Se quitó los zapatos y se subió al colchón con extrema delicadeza, recostándose en el borde exterior para dejarle a Alba la mayor cantidad de espacio posible.

—Te lo advierto, no puedes cruzar esta línea o te tiraré de la cama a patadas.

Alba tomó una de las sábanas, la enrolló como si fuera una cuerda y la colocó justo en medio del colchón, marcando la frontera entre ambos.

—Entendido. No cruzaré la línea —dijo él, aunque en el fondo pensó: *Pero no prometo nada una vez que me quede dormido*.

Con actitud muy caballerosa, Liam tomó esa barrera improvisada y la movió bastante hacia su lado, cediéndole la mayor parte de la cama.

Al ver ese gesto, el corazón de Alba sintió una cálida tranquilidad, y su confianza hacia aquel hombre aumentó aún más.

Se metió en la cama, se cubrió hasta el cuello con las mantas y se acostó dándole la espalda.

La habitación quedó sumida en el silencio, donde solo se percibía el suave sonido de sus respiraciones.

Y eso habría estado perfecto.

El problema fue que, poco tiempo después, en la pared de al lado volvieron a estallar aquellos sonidos vergonzosos y sugerentes.

Ambos fingieron indiferencia, intentando dormir, pero al escuchar esos jadeos que encendían la sangre, se pusieron rojos como tomates de la cabeza a los pies.

¡La tensión en el aire era insoportable!

Ambos cerraron los ojos con fuerza, deseando quedarse dormidos lo antes posible, sin atreverse a decir una sola palabra para no empeorar las cosas.

No sabían cuánto tiempo había pasado cuando el agotamiento finalmente hizo lo suyo.

Por fortuna, él era de sangre caliente y su temperatura siempre era alta.

Y en ese momento en particular, con todo lo que estaba sintiendo, literalmente ardía, por lo que era el calefactor perfecto para ella.

Solo que había sido demasiado optimista.

Tener en sus brazos a esa mujer suave, con aroma dulce y tan frágil, no hizo que la temperatura bajara; al contrario, ¡sintió que iba a estallar en llamas!

A la mañana siguiente.

Alba fue la primera en abrir los ojos. Cuando se dio cuenta de que estaba acurrucada en el pecho de Liam, el rubor le subió de inmediato hasta las orejas.

*¡Dios santo! ¿En qué momento terminé durmiendo abrazada a él?*

—¡Tú! ¿P-Por qué me estás abrazando? ¡Hiciste trampa, cruzaste la línea!

Alba, presa del pánico, se sacudió para liberarse de sus brazos, agarró las sábanas contra su pecho y, con los ojos llorosos, adoptó la postura de una damisela ultrajada.

Era la primera vez que Liam la veía en esa faceta tan vulnerable y dramática. Le pareció tan adorable que casi se vuelve loco de amor por ella.

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