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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 80

Su límite original era un millón; así que llevarse la pieza a ese precio fue una auténtica ganga.

Valeria y Ximena Ortiz las observaban con total desprecio. ¿No que Alba Moreno era la gran experta hacía un momento?

¿Por qué ahora estaba encogida como un pollito y no abría la boca?

*¡Bah!*

*Era obvio que Alba Moreno solo estaba inventando cosas, ¿de dónde iba a saber tanto?*

La pieza final para cerrar con broche de oro era un collar de rubíes. Apenas el subastador mencionó que el precio inicial era cinco millones, Valeria levantó su paleta al instante.

Ella había ido expresamente por ese collar.

Alba Moreno lo miró sin mucha emoción, y luego alzó su paleta:

—Seis millones.

Cuando Valeria vio a Alba Moreno compitiendo con ella, entró en pánico:

—¡Ocho millones!

Valeria olvidó por completo el dinero que realmente tenía disponible.

Últimamente, las cosas en la familia Moreno estaban muy tensas, por lo que no le daban mucho para sus gastos.

El solo hecho de poder asistir a la subasta benéfica para las hijas de familia acomodada le había costado rogarles a sus hermanos mayores por algo de dinero.

Así que su presupuesto no llegaba ni a los diez millones.

Alba Moreno, viendo la desesperación de Valeria, esbozó una sonrisa cargada de intenciones:

—Diez millones.

A Valeria le tembló la mano y la cara se le puso blanca como el papel.

*¡Maldita zorra, siempre buscando la manera de ir en mi contra!*

Valeria apretó los dientes y, haciendo de tripas corazón, gritó:

—¡Once millones!

—Trece millones —la voz de Alba Moreno seguía siendo completamente tranquila, como si estuviera platicando del clima.

Todo el salón estalló en murmullos.

Ese precio ya era algo exagerado.

Valeria enterró las uñas en las palmas de las manos; su frente se cubrió de una fina capa de sudor.

Buscó ayuda con la mirada hacia Ximena Ortiz, solo para darse cuenta de que esta ya se había escondido detrás de las demás personas.

—Señorita Moreno, acompáñenos a la sala VIP para hacer el pago, por favor.

Valeria asintió.

Alba Moreno soltó una carcajada:

—Ah, claro, se me olvidó decirte que ese collar es pirata, los rubíes son sintéticos, y la cadena solo está bañada en oro. Si no me crees, mándalo a checar.

Valeria se quedó pasmada, como si le hubiera caído un rayo. Fulminó con la mirada a Alba Moreno, con los ojos llenos de veneno puro:

—¡Lo hiciste a propósito!

*Subió el precio de manera intencional para que yo cayera en la trampa.*

A Valeria le temblaba el cuerpo entero por la rabia.

—Pero bueno, ya que es una subasta de beneficencia, está bien gastar dinero para hacer algo bueno, ¿no lo crees? Aunque pagar quince millones sí está un poco excesivo —dijo Alba Moreno.

—Tú... maldita desgraciada... —Valeria sentía una punzada en el pecho de la pura rabia.

—Shhh... —Alba Moreno le hizo una señal para que se callara—. Hay mucha gente viendo, ¿acaso ya no te importa la reputación de la familia Moreno?

Al decir esto, Alba Moreno se dio la vuelta con mucha elegancia y, frente a los ojos asombrados de todos, se retiró caminando.

Valeria se quedó parada allí como una completa idiota, mientras todos la señalaban y hablaban de ella.

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