Sebastián Zambrano estaba de pie, con su figura alta y elegante frente al ventanal de la oficina.
Era un día nublado y el cielo oscuro se cernía afuera. Al escuchar el ruido, se giró levemente y miró hacia Vera.
Silvana Iriarte estaba sentada en la silla junto a él, mirándolo con adoración mientras conversaban.
Y esa silla... era la de Vera.
Leo Flores también había venido a disfrutar del espectáculo. Al ver a Vera, un destello de burla cruzó sus ojos.
Vera supo de inmediato que no tramaban nada bueno.
El Director Tamayo estaba a un lado, con una expresión muy tensa. Al ver llegar a Vera, se adelantó con incomodidad: —Directora Suárez, ¿quiere hablar con el señor Zambrano?
Vera le echó una mirada a la silla que Silvana aún ocupaba: —¿Qué pasa?
Sebastián tenía una mano en el bolsillo del pantalón. No se apresuró a hablar y parecía bastante indiferente ante la llegada de Vera.
Silvana, sentada con las piernas cruzadas, esbozó una sonrisa: —Te mandamos llamar para informarte algo. He decidido llevarme a todo mi equipo de investigación y nuestro producto fuera de Cénit MedTech, para independizarnos.
El tono era de notificación.
Como si Cénit MedTech fuera un lugar por el que pudiera pasearse a su antojo.
Vera de verdad no esperaba algo tan ridículo.
¿Qué se creía Silvana que era Cénit MedTech?
¿Que simplemente podía tomar un equipo de investigación, agarrar un producto y marcharse?
¿Acaso las leyes corporativas eran de adorno? ¿Después de aprovechar todos los excelentes recursos de Cénit MedTech, ahora quería botarlos e independizarse?
—¿Necesito recordártelo? No puedes llevarte el producto. Puedo considerar si el equipo se va o se queda, pero mientras hayan desarrollado el proyecto dentro de Cénit MedTech, este le pertenece a la empresa, no es propiedad personal tuya, Silvana.
Vera estaba atónita ante tanto descaro.
Vera miró a Sebastián con ironía.
Había venido a respaldar a su consentida.
Como no soportaba que ella, como la jefa legítima, despidiera a Silvana, había decidido contraatacar en el momento clave.
Leo aplaudió con burla: —La gente con talento habla con seguridad. Vera, suelta a Silvana, no arruines su desarrollo. Si lo haces, al menos demostrarás que tienes un poco de clase. Sería mejor para todos que lo superes.
Dicho esto, Leo soltó un chasquido: —¿O será que quieres retener a Silvana en la empresa porque sabes que Sebastián vendrá a verla, y así tú tienes una excusa para verlo a él?
Con esa suposición, Silvana no pudo evitar soltar una risita de desprecio.
Después de todo, si eso fuera cierto, Vera sería demasiado patética.
Sebastián miró a Vera con calma.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano
Porque no hay más capítulos...
Que lastina que no esta gratis para poder leerlo😭😭...