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Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 630

Silvana no lo negó.

Cuando se enteró de que Vera —a quien llevaba años sin ver y de la que asumía que vivía en la miseria con algún pobretón y una manada de hijos perdedores— se había casado con Sebastián, convirtiéndose en la intocable señora Zambrano, se pasó mucho tiempo sin poder digerirlo.

De ahí nació su obsesión por demostrar que Vera no era mejor que ella.

Si Vera tenía la vida perfecta, ella no lo iba a permitir.

—Piensa lo que quieras —dijo, sin intenciones de seguir perdiendo el tiempo con él.

Lo único que quería era ir a exigirle a Sebastián que aceptara casarse con ella.

Pero Claudio la arrastró a la fuerza hacia la escalera de emergencias más cercana.

Silvana se asustó. —¡¿Qué haces?! ¡Este es el edificio de Sebastián! ¡Si te atreves a tocarme, yo...!

—¿Vas a gritar? —Claudio se rio. Se acercó a ella, bajó la mano y le acarició la cadera con insolencia—: Deja de hacerte la dura. Solo te doy una opción.

Se inclinó hacia ella: —Si no quieres que vaya corriendo a enseñarle a Sebastián el video de cómo te revolcaste conmigo, me harás un favor. Consígueme el plan estratégico confidencial de inteligencia artificial y energía limpia que Sebastián está desarrollando para la sede matriz.

Silvana lo miró horrorizada: —¡Estás loco!

Había escuchado rumores sobre los ambiciosos planes del Grupo Zambrano en ese sector. Iba a ser un despliegue masivo, un proyecto multimillonario que incluso tenía los ojos del gobierno encima.

Por ahora, todo seguía siendo un secreto.

Las facciones dentro de la familia Zambrano estaban claramente divididas y las tensiones escalaban a diario. Todos querían morder ese pastel que Sebastián controlaba; no era solo una guerra familiar, sino una lucha a muerte entre los diferentes sectores de la empresa.

¡¿Y Claudio pretendía usarla como carne de cañón en esa guerra interna?! ¡¿Quería que cruzara la línea roja para robarlo y traicionar a Sebastián?!

Al verla temblar de ira, Claudio entendió que la mujer seguía aferrada a la ilusión de su romance con Sebastián. Sonrió con burla y le dio unas palmaditas humillantes en la mejilla: —Puedes decir que no, pero estoy seguro de que el video que tengo en mi celular... a mi primo le resultará muy interesante.

El rostro de Silvana se quedó sin una gota de sangre.

Capítulo 630 1

Capítulo 630 2

Capítulo 630 3

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