Gerardo tenía un hijo llamado José Chacón, y era un mujeriego infame en Distrito de Jade. Las mujeres en las que ponía sus ojos rara vez podían escapar de él.
Había al menos una docena de mujeres que habían caído en sus trampas.
Todo siguió así hasta cierto día. Mientras José estaba en pleno coito, una misteriosa asesina irrumpió en la habitación y le cortó la virilidad. El incidente había sido noticia importante por aquel entonces.
Los Chacón estaban furiosos. Una vez ofrecieron millones para atrapar a esa asesina, pero sus esfuerzos fueron infructuosos.
José pasó de ser un vástago mujeriego, al famoso eunuco de Distrito de Jade.
No hace mucho, la familia Chacón empezó a buscar pareja para José. Aunque todo el mundo sabía que ya no podía funcionar en la cama, en cuanto se conoció la noticia, muchas personas de la alta sociedad siguieron acudiendo en masa a la familia Chacón.
Después de todo, la familia Chacón seguía siendo una familia poderosa. Mientras se casaran con alguien de esa familia, podrían llegar muy alto. La discapacidad de José no significaría nada para entonces.
Michael García también había enviado por entonces a la familia Chacón una foto de su hija, pero no esperaba gran cosa de ella. Para su sorpresa, José se mostró interesado. Luego se lo contó a Angelina, emocionado, pero cuando ésta se enteró de que con quien debía casarse era con José, protestó.
No le interesaba acostarse con alguien como él por el resto de su vida, pero cambió de opinión tras el incidente del Grupo Cordelia.
Ya no tenía lugar en el Distrito del Río Sur. Si se quedaba, nunca podría alcanzar a Cordelia. Ella nunca lo aceptaría como su destino.
Quería ir al Distrito del Río Norte y casarse con la familia Chacón. Con el poder de esta familia, quería vengarse de Cordelia y Emir.
«¡Haré que se arrodille ante mí y lama las suelas de mis zapatos como el p*rro que es!».
Mientras tanto, Emir había vuelto al despacho del director general.
Cordelia estaba sentada junto a la mesa, apoyando la mejilla en la palma de la mano, mientras se desperezaba. Sus pechos turgentes, apretados contra el borde de la mesa, ya no tenían su forma original.
—Emi, lo siento.
Cordelia aún se sentía culpable por la bofetada que le había dado a Emir. Cuando lo vio entrar en la habitación, se levantó con rapidez, con los pechos rebotándole.
Emir se alegró de verla, pero hizo una mueca y fingió estar enojado.
—Una disculpa es inútil.
Cordelia apretó los labios.
—¿Qué quieres, entonces?
Emir recorrió la habitación con la mirada, antes de fijarse en una botella de agua que había sobre la mesa. Después de beber el agua de la botella, aplastó la botella de plástico y dijo:
—Ahora está plana. ¿Crees que una disculpa le devolverá su forma original?
Cordelia se quedó helada. Luego tomó la botella y tapó la boca con sus labios rosados. Hinchando las mejillas, sopló aire en su interior.
—Todo lo que tienes que hacer es inflarlo soplándole aire… —En ese momento, un pensamiento cruzó la mente de Cordelia, y un rubor apareció en su cara. Lo fulminó con la mirada y dijo—: Descarado. ¿Cómo te atreves a burlarte de mí?
Cordelia lanzó la botella a Emir, quien se apartó deprisa y dijo con mirada inocente:
—Delia, ¿de qué estás hablando? Digo que me duele el corazón y que estoy desinflado como esta botella. No es algo que se pueda arreglar solo con una disculpa. ¿En qué estabas pensando?
—Yo…
La cara de Cordelia se calentó aún más mientras maldecía en voz baja.
«Todo esto es culpa de Nati. No para de hacer chistes subidos de tono a mi alrededor y me está corrompiendo la mente».
Cuando se dio cuenta de la extraña mirada que Emir le dirigía, la vergüenza que sentía se convirtió en ira.
—¡Deja de mirarme así!
Emir carcajeó.
—Delia, ¿eres de las de mirada estoica y mente sucia?
—¡Argh! ¡Cállate!



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