A partir de ese día, Clínica Albaricoque dejaría de existir ahí. Al fin y al cabo, sus esfuerzos de los dos últimos años se habían echado a perder.
Cuando se hubo reunido suficiente gente, Leonel chistó:
—Hoy he invitado a mis alumnos de último y penúltimo año en beneficio de todos. Hoy, cada uno de ustedes puede obtener un examen físico gratuito en la Clínica Cuatro Pilares.
La noticia desató el frenesí entre la multitud. Al fin y al cabo, los médicos de ahí eran tan famosos, que los ciudadanos nunca conseguían cita. El hecho de que ofrecieran exámenes físicos gratuitos fue una noticia inesperada.
Fue como una bendición del cielo.
—El doctor Falcón es la verdadera definición de un gran médico, a diferencia de cierta persona, que no tiene ninguna habilidad y solo sabe golpear a los demás.
—Que nos traten en la Clínica Cuatro Pilares en el futuro. Nunca volveré a Clínica Albaricoque, pase lo que pase. ¡Tiene que cerrar!
Mientras la multitud seguía haciendo críticas, empezaron a formarse colas más tortuosas a la espera de que los profesionales médicos examinaran sus cuerpos.
Leonel miró de manera inconsciente a Clínica Albaricoque y sonrió. Justo entonces, vio una figura.
Era Matías Jiménez.
«¿Por qué está aquí?».
Al igual que Leonel, Matías también había estudiado con Darío. Pero los dos estaban en malos términos. Se rumoreaba que Matías era subdirector de un hospital en Reposera.
Lo que desconcertó a Leonel fue que Matías hubiera aparecido cuando nunca se puso en contacto con éste.
«¿Podrían mis compañeros haberse puesto en contacto con él para que viniera a ayudar?».
Si ése fuera el caso, Leonel estaría más que dispuesto a arreglar su relación, pero en cuanto se acercó a Matías, se dio cuenta de que éste se encontraba frente a Clínica Albaricoque. En otras palabras, no estaba ahí para encontrarse con él.
Matías levantó la vista para leer el letrero que había sobre la clínica, antes de preguntar a Camila:
—¿Eres Camila Blanco?
Camila asintió con la confusión dibujada en su rostro, por completo ignorante del propósito de la visita de aquel hombre.
Matías sonrió.
—He venido al lugar correcto, entonces.
Después no dijo nada más y se quedó de pie frente a Clínica Albaricoque, expresando su postura con sus actos.


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