Irmina se detuvo un momento, su expresión se tensó y sus manos, colgando a los costados, se cerraron en un puño involuntariamente.
Al ver su cara de disgusto, Cira levantó la mano cubriéndose la boca a propósito: "Ay, creo que dije algo que no debía. Pero hermana, hoy es mi cumpleaños, no te lo tomes a mal, ¿sí?".
Irmina le lanzó una mirada fría y su voz se volvió un poco helada: "No es la primera vez que dices tonterías, no vale la pena molestarme contigo".
Al oír eso, Cira apretó los dientes de rabia: "¿Qué hay para sentirse tan orgullosa de recoger a un hombre que Nuriel ya no quiere?".
El rostro de Irmina se endureció: "¿Ah, sí? ¿Tú también quieres recogerlo?".
Entonces el semblante de Cira cambió, y la mirada que le lanzó a Irmina estaba llena de rencor. Pero rápidamente recuperó su sonrisa diciendo: "No te pongas así, no todo el mundo está tan desesperado por amor como tú. Espero que puedas mantener tu matrimonio en buen estado, porque si dejas a Elián, probablemente ni siquiera podrás dar un regalo como este la próxima vez. Mi papá y mamá están adentro, puedes pasar. Yo me quedo aquí con mis amigos", y después de decir eso, se giró y volvió con sus amigos, dejando el regalo que Irmina le había dado a un lado.
Ésta última respiró hondo, les echó un vistazo y entró a la casa. Detrás de ella, sonaba la conversación de Cira con sus amigos.


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