Entrar Via

¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 872

Lionel había reservado un vuelo temprano a Xalpina para Camila y Clarisa.

Después de levantarse, fue a tocar a la puerta de sus habitaciones.

Clarisa no había dormido bien, así que cuando Lionel llamó, ya estaba lista y había entregado su equipaje al asistente.

Pero Camila no abría la puerta.

Lionel miró la hora y sacó su celular para llamarla.

El teléfono de Camila estaba apagado.

Clarisa miró su reloj y dijo con calma:

—Bajaré primero con el asistente.

Lionel asintió y continuó tocando la puerta.

Desde el fondo del pasillo, una empleada de limpieza que salía de una habitación vio a Lionel y se acercó para decirle amablemente:

—En esa habitación ya no hay nadie. Ya la limpié y todo.

Lionel la miró, incrédulo.

—¿Qué?

La empleada, al ver su expresión de incredulidad, no se molestó en explicar más. Simplemente pasó su tarjeta y abrió la puerta de nuevo.

Lionel entró y no encontró ni rastro de Camila.

El día que Camila llegó estaba muy feliz; incluso fue de compras y compró muchos productos típicos de Nebula.

Su equipaje era más grande que el de él y Clarisa juntos.

¿Se había ido así nada más? Sin siquiera despedirse.

Con el rostro sombrío, Lionel regresó a su habitación, le dio su equipaje al asistente y bajó.

Le pidió a Elián autorización para revisar las cámaras de seguridad.

Quería saber a qué hora se había ido Camila.

Revisó las grabaciones de la mañana, pero no encontró rastro de ella.

El recepcionista, al verlo tan apurado, llamó a la persona que estuvo de turno la noche anterior.

Pronto, le dieron una respuesta.

—Ni una llamada, ni un mensaje. Simplemente se fue. Se comporta como una niña cuando se enoja, haciendo que uno se preocupe.

Clarisa, sin apartar la vista de la revista que estaba leyendo, comentó con calma:

—Ella solo se comporta así contigo.

Lionel se quedó sin palabras.

Durante todos estos años, Camila siempre había mantenido la imagen de una joven de buena familia, amable y sensata.

Su temperamento era tan bueno que casi nunca se enojaba.

Lionel se tocó la mejilla donde Camila lo había abofeteado el día anterior y dijo con resignación:

—Y solo yo soy capaz de aguantar su carácter.

Clarisa enarcó una ceja, miró el rostro preocupado de Lionel y añadió con serenidad:

—Y además, te encanta.

Lionel no supo qué responder.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor!