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¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 921

El señor Duarte frunció el ceño al ver lo impaciente que estaba Eustolia y tiró de ella, intentando que controlara sus emociones.

Eustolia respiró hondo, obligándose a calmarse.

—Clarisa, ¿acaso ya no sientes absolutamente nada por nuestro Benigno?

Clarisa se soltó del brazo de Eustolia con un gesto brusco, su voz sonaba muy fría.

—No sé cómo se les ocurrió venir a hablar conmigo de algo así. Creo que mi postura ya había quedado muy clara antes.

Clarisa se dio la vuelta para marcharse.

Eustolia, viendo la espalda de Clarisa mientras se alejaba, apretó los dientes y dijo con rencor:

—Clarisa, más te vale no arrepentirte de tu decisión de hoy.

Clarisa ni siquiera volteó a verla, simplemente siguió su camino.

El señor Duarte se quedó sentado en su silla con el rostro serio.

Eustolia, con una expresión de frustración, miraba en la dirección por la que Clarisa se había ido, sin poder decir una palabra.

El señor Duarte permaneció en silencio.

Después de un buen rato, Eustolia se calmó un poco y se giró hacia su esposo para preguntarle en voz baja:

—¿Y ahora qué hacemos?

El señor Duarte se frotó el entrecejo y respondió con voz grave:

—Ya no sé qué más hacer. Volvamos a Nebula por ahora.

Eustolia respiró hondo, con una clara expresión de resignación en sus ojos.

Justo en ese momento, el mesero les trajo los platos que habían ordenado.

Eustolia no tenía el más mínimo ánimo para comer y estaba a punto de levantarse para irse cuando alguien corrió la silla frente a ellos.

El señor Duarte levantó la vista y vio a Benigno sentándose frente a ellos con una expresión sombría.

Al verlo, los ojos de Eustolia se llenaron de sorpresa.

—Benigno, ¿cómo sabías que estábamos aquí?

Benigno los miró con frialdad.

—¿Qué le dijeron a Clarisa?

La expresión de Eustolia se tensó y lo miró con descontento.

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