—¡Entendido! —respondieron al unísono los dos hombres. Luego desaparecieron en un instante.
La figura detrás de las persianas se movía lento mientras preparaba el té y se lo servía. Sus movimientos eran muy suaves y nadie podía percibir ningún aire asesino en él.
—He pasado 30 años orquestando todo esto, así que no voy a dejar que nadie se interponga en mis planes. Cualquiera que bloquee mi camino debe morir.
Vertió el agua sobre las hojas de té y el olor a té se hizo más fuerte.
La conmoción en el norte era bastante grande y era difícil que pasara desapercibida. El llamado territorio prohibido, como denominaban a Donghai, se acercaba cada vez más. Había empezado desde Donghai, pero se iba acercando poco a poco hacia el norte.
Era difícil no volverse cauteloso. Este era un momento crucial. Había preparado todo durante casi 30 años ¡y su plan no podía permitirse ningún error! Incluso la más mínima amenaza debía ser eliminada antes de que se hiciera más grande.
»Jo, jo, muy interesante. No sé quién está haciendo esto, pero sea quien sea, todo es inútil.
El viento sopló y las persianas se agitaron con el viento. La figura se volvía borrosa y ya no parecía real.
Al mismo tiempo.
De vuelta en Donghai.
Después de volver a casa, Jiang Ning volvió a ser el perezoso de siempre. Su Mei cocinaba todos los días, así que no necesitaba pensar en lo que quería comer y ella se aseguraba de que estuviera bien alimentado. Sin embargo, últimamente Su Mei seguía haciendo sopas de hierbas para él y para Lin Yuzhen y no estaba seguro de lo que ella pretendía. «¿Acaso le parece que estoy débil y que necesito algunos suplementos?».
Lin Yuzhen y su padre habían ido a la sede del Grupo Lin para reunirse y decidir el siguiente paso. Jiang Ning se quedó en casa, recostado con pereza en el sofá. Estaba comiendo frutas mientras hablaba por teléfono.
—Bien, mantente alerta. Creo que alguien ya tiene problemas para quedarse quieto —dijo Jiang Ning con calma—. Vigílalos con detenimiento, en especial a las familias más poderosas.
Esto parecía ser una especie de símbolo, pero su Maestro no sabía lo que significaba y tampoco podía decírselo. Solo logró adivinar que esta Nube Roja se escondía en el norte. Después de eso, dijo que iba a encontrar un lugar para descansar y recuperarse y le pidió a Jiang Ning que no se preocupara por él. No obstante, imaginaba que los días del anciano ya estaban contados.
Había investigado este asunto durante muchos años y únicamente había podido confirmar que el hombre que llevaba esa nube de color rojo como símbolo se escondía en una de las familias más poderosas.
Había ido a Donghai no solo por Lin Yuzhen. Lo que era más importante, quería encontrar a la mente maestra detrás de eso, porque su Maestro le había dicho que esta Nube Roja era una mala señal y que con el tiempo traería el desastre a ese lugar. Así que tenía que encontrar a quien estaba detrás de la Nube Roja y deshacerse de él por completo.
Sin embargo, se trataba de alguien que podía herir de gravedad a su Maestro y esconderse muy bien, además, nadie sabía quién era ese tipo tan aterrador. Así que no iba a ser fácil lidiar con él.
Jiang Ning decidió cambiar de táctica y empezar por Donghai. Creó este modelo de territorio prohibido para atacar el modelo de vocero del que se beneficiaban las familias poderosas del norte. Distrajo a todos haciéndoles creer que iba a limpiar el norte y se fue acercando cada vez más. Podía percibir que sus acciones ya habían llamado la atención de esa persona.
«Tendrás que esconderte mejor, de lo contrario, si te encuentro...». La mirada asesina en los ojos de Jiang Ning hizo que la temperatura de la habitación bajara al instante más de diez grados. «¡Te mataré sin piedad!».

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