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Hormonas traicioneras romance Capítulo 9

—¡Abran! ¡Abran ya!

Afuera, la voz de Roberto sonaba cada vez más desquiciada.

Leonardo le hizo una seña a América indicándole el baño.

Ella asintió y corrió a esconderse.

Leonardo se dio la vuelta y, con paso firme, caminó hacia la puerta que vibraba por los golpes. La abrió de un tirón.

Afuera, Roberto estaba a punto de soltar una patada. Al ver la puerta abierta, se quedó congelado con la pierna en el aire.

Leonardo barrió con la mirada a Roberto y a los dos tipos detrás de él que sostenían celulares, listos para grabar.

—Señores, ¿se puede saber qué es este escándalo en la puerta de mi habitación?

Roberto no esperaba que quien abriera fuera un hombre con tal presencia y elegancia. Y lo más importante, aquel hombre no mostraba ni rastro del pánico de alguien a quien acaban de atrapar en una infidelidad.

—¡Busco a mi esposa! —Roberto intentó mirar hacia adentro, estirando el cuello y gritando—: ¡América, sé que estás ahí! ¡Sal de una vez!

No conforme con gritar, intentó entrar a la fuerza.

Leonardo extendió un brazo, bloqueándole el paso.

—Señor Monteverde, entrar en mi habitación sin mi consentimiento es ilegal.

Roberto entrecerró los ojos y observó a Leonardo con más detenimiento.

—¿Me conoce?

—El año pasado, en la Cumbre Transpacífica en Londres. Tuve el gusto de ver al señor Monteverde.

La Cumbre Transpacífica no era un evento para cualquiera. Roberto había asistido solo gracias a las influencias de su padre.

Capítulo 9 1

Capítulo 9 2

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