CAPÍTULO 10. Recuerdos borrosos
Logan
Esta es una m*****a pesadilla. A lo mejor de verdad estoy muerto. Siento la garganta de esta mujer bajo mi mano, veo el terror en su expresión, las lágrimas en sus ojos, y no siento nada, solo rabia porque entre Vincent y el doctor Esteban me la quitan y me obligan a soltarla.
El dolor me asfixia. Apenas logro enfocar la vista para notar que casi se desmaya. Mi hermano la carga como si fuera su trabajo protegerla y la sienta en un sofá, alejada de mí. Yo sigo confundido, con la cabeza aturdida y el cuerpo entumecido, pero aún tengo fuerzas para gruñir como si fuera un animal herido.
—¡Esa mujer no es nada mío! ¡No la conozco!
El doctor Esteban me observa con una mezcla de paciencia y algo de pena. No puedo soportar ese tipo de miradas.
—Logan, sufriste lesiones cerebrales graves —me dice—. Es posible que no recuerdes muchas cosas.
Lo miro como si pudiera ahogarlo a él también. ¡Por favor! ¡Sé perfectamente quién soy y qué hago!
—¿Cree que soy idiota, doctor? No recuerdo nada de estamujer —respondo, casi escupiendo las palabras.
Pero el doctor insiste, y esta vez su tono es menos condescendiente y más serio.
—Está bien, Logan, entonces dime en qué mes estamos.
Abro la boca y así se queda… porque no encuentro la respuesta en mi cabeza. Mi mente da vueltas tratando de dar con el día, el mes, cualquier cosa, pero el tiempo es como agua escurriendo.
—Es… —empiezo a balbucear, pero realmente no tengo idea.
Los ojos de todos están fijos en mí, y noto el peso de cada mirada. Esto es una broma pesada, no hay otra explicación.
—¿Sabes al menos qué pasó? ¿Recuerdas el accidente? —me pregunta el doctor, con un tono que me irrita más de lo que ya estoy.
Resoplo, exasperado, y empiezo a contar el accidente como lo recuerdo.
—Estaba montando a Berserker, el idiota se puso como loco y me tiró, cayó sobre mí…
Vincent interviene, frunciendo el ceño.
—Logan, el accidente fue con Kalaz, uno de los nuevos caballos de la hacienda. Lo mordió una maldit@ serpiente cascabel. El caballo murió el mismo día. No fue con Berserker, él ni siquiera estaba cerca.
Me quedo en silencio, sintiendo cómo mi mundo se tambalea. ¿Kalaz? Eso no tiene sentido. No logro conectar la idea de haber montado a Kalaz en lugar de a Berserker. Por mucho que trato de recordar, sigo viendo a mi caballo de siempre, sintiendo su galope descontrolado… pero la imagen es borrosa, y ahora la duda empieza a colarse entre mis pensamientos.
—No entiendo… —murmuro, frustrado—. Estoy seguro de que fue Berserker… Le dije al capataz que lo ensillara para mí…
Anthony y mi hermano se miran y yo acabo por desesperarme.
—Liliana, acércate. No tengas miedo.
“Liliana”. Así que ese es su nombre. Es la primera vez que lo escucho, y aunque me suena extraño, no logro sentirlo ajeno.
Ella se acerca despacio, y aunque puedo notar que está asustada, también hay algo en su mirada que me confunde. Siento una extraña familiaridad en la forma en que se mueve, en la manera en que mira hacia el suelo, con timidez.
—Perdónalo, solo está ofuscado —le dice Vincent trayéndola a mi lado de nuevo.
La veo alargar una mano temblorosa y rozar la mía. Su simple contacto me provoca un escalofrío y la sujeto con fuerza… y me doy cuenta, con un extraño nudo en el estómago, de que esos dedos son los mismos que he sentido todo este tiempo en medio de la pesadilla. Ella es la “ella” que siempre estuvo ahí, la mujer de mi oscuridad. Ese “algo” que me jalaba de regreso. Pero no tiene sentido… nada de esto tiene sentido…
De repente, la oigo exhalar un leve jadeo y se lleva una mano al costado, tambaleándose ligeramente. Todos reaccionan al mismo tiempo, pero es Anthony quien la levanta en brazos.
—¡A la otra habitación! —le grita Esteban mientras llama a voces por más ayuda.
—¿Qué le pasa...? —le pregunto a mi hermano mientras mi corazón se acelera, pero no logro entender por qué.
No creo en ella, no sé quién es, no puedo confiar en esta historia, y sin embargo…
—¡Vincent! ¡¿Qué le pasa…?!

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