Entrar Via

Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1215

Nuevo hogarIndomable: No soy la chica que echaste ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Kiara se detuvo frente al muro y le dio dos toques suaves con los nudillos.

Sonaba hueco.

Sus labios se curvaron en una sonrisa sutil. Abrió el escáner de su teléfono y lo pasó por la superficie de metal.

Tal y como lo sospechaba...

Detrás de esa pared había un elevador oculto con una tecnología impecable.

La mirada de Kiara se volvió sombría.

Ese elevador estaba tan bien escondido que sin un escáner y los planos digitales, era invisible.

Pero lo peor no era eso, ¡sino que su sistema de control no estaba conectado a la red principal del edificio!

Operaba con un sistema interno completamente independiente.

Si cualquier dispositivo externo intentaba hackearlo, se activarían alarmas silenciosas en cuestión de milisegundos.

Kiara deslizó el escáner más abajo.

El panel de control del elevador no solo pedía un código de acceso cifrado, sino que exigía autenticación dual: huella dactilar y escaneo de iris.

Sin los datos biométricos correctos, esa puerta jamás se abriría.

—Sí que saben esconderse.

No le cabía la menor duda.

Ese elevador llevaba directo a las entrañas del subsuelo: la verdadera guarida central de Ocaso Negro en Hesperia.

Decidió no arriesgarse a forzar la entrada.

A ese nivel, cualquier movimiento en falso alertaría a los que estaban abajo.

Movió sus dedos por la pantalla, guardando todos los datos del escáner y la estructura del muro.

Su plan era enviar todo a la base de datos de la Liga Espectro para que diseñaran un ataque a medida y vulnerar el sistema.

Tras terminar, dio media vuelta para marcharse.

Pero, justo cuando bajó al estacionamiento subterráneo para salir por un acceso secundario...

Sus pasos se detuvieron de golpe.

El aire estaba impregnado de un olor a sangre demasiado espeso.

Y, mezclado con eso, el inconfundible aroma a pólvora quemada.

No muy lejos de ahí, se escuchaban los ecos de una pelea brutal y el sonido seco de carne golpeando contra carne.

La batalla en el estacionamiento era una carnicería absoluta.

Ese era el Comando Draco, el escuadrón de fuerzas especiales más temido de Solarenia, dirigido por Dante.

Evidentemente, era la primera vez que se enfrentaban a esas abominaciones creadas por Ocaso Negro.

Esos monstruos no sentían dolor, tenían músculos duros como el acero y una fuerza descomunal.

Los miembros del Comando Draco, que en cualquier campo de batalla normal eran máquinas imparables de guerra, estaban siendo empujados al límite por criaturas inmortales que resistían hasta los impactos de bala.

Todos estaban heridos.

Sus uniformes tácticos colgaban en pedazos.

Tenían cortes en los brazos, los hombros y el abdomen.

La sangre escurría por sus ropas, manchando el concreto.

Y aun así, ninguno de ellos mostró cobardía. Solo irradiaban esa determinación de hierro y ese coraje absoluto que caracterizaba a los soldados de Solarenia. Ni un paso atrás.

¡Bang!

Dante soltó un puñetazo brutal directo a la mandíbula de una Bio-quimera.

El monstruo apenas sacudió la cabeza y, con un zarpazo rápido, le desgarró el brazo a Dante, abriéndole una herida tan profunda que casi tocaba el hueso.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste