—Oh... así que esta es la famosa capitana de Solarenia que anda causando revuelos.
—Con razón.
—Seguro algún país ardido, harto de que Solarenia los humille, quiere quitarla del medio antes de la gran final.
Chasqueó la lengua sin la más mínima pisca de empatía.
—Pero bueno, eso no es problema mío. Con treinta mil millones sobre la mesa, tendría que ser un idiota para no aceptar.
Sin dudarlo medio segundo, presionó el botón de "Aceptar Contrato".
El sistema confirmó la asignación exclusiva.
—Jeje —Damián soltó una carcajada encantada, rebosando de confianza.
Se levantó del sofá, haciendo cálculos mentales del costo de la subasta, incapaz de borrar la enorme sonrisa de su rostro.
—¡Con lo que gane de este trabajito, me alcanza perfecto para la isla rosa!
—¡Ese va a ser mi regalo para ella!
Ya podía imaginarse la escena: su tierna hermanita mirándolo con ojos brillantes y llenos de admiración, gritando: «¡Damián es el mejor, lo quiero muchísimo!».
Estaba flotando en las nubes.
Y lo mejor de todo era que, por pura coincidencia, él estaba pasando unos días en Hesperia.
¡Este contrato parecía hecho a la medida!
Animado, Damián tarareó una melodía alegre mientras se arreglaba dramáticamente el flequillo perfectamente peinado.
Una sonrisa sumamente narcisista asomó en su hermoso rostro.
—Hasta el universo quiere que me haga millonario para consentir a mi niña.
...
Suite presidencial del hotel SK.
Afuera, la agitada capital de Hesperia comenzaba a teñirse con las primeras luces del alba.
El interior de la suite estaba iluminado con una luz cálida.
Kiara acababa de salir de la ducha. Llevaba una bata blanca holgada que dejaba al descubierto la curva elegante y pálida de su cuello.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste