Ese tono sarcástico e insolente.
Esa manera tan opresiva de hablarle a alguien inferior.
El hombre sabía que no estaba alucinando.
Esa voz.
Esa maldita voz que le había provocado pesadillas durante tres años y que sonaba como un demonio susurrándole al oído...
¡Era ella!
¡¡Realmente era ella!!
El cazarrecompensas se paralizó por completo; debajo de la máscara, su rostro estaba pálido como el papel.
Clavó los ojos, llenos de absoluto terror, en el hermoso pero letal rostro que lo miraba desde arriba. Su cuerpo empezó a temblar como si tuviera hipotermia.
Levantó una mano temblorosa, señalándola, e intentó hablar, pero la mandíbula no le respondía. Tuvieron que pasar varios segundos antes de que lograra forzar un sonido inteligible y patético:
—¡¿T-t-tú... tú eres La Muerte Viviente de la Liga Espectro?!
Hace tres años.
Había aceptado un contrato millonario y, creyéndose el rey del mundo, fue a causar problemas al Sector 7.
Y terminó recibiendo la paliza de su vida a manos de la infame leyenda conocida como La Muerte Viviente.
Y eso no fue lo peor.
¡Ese maldito demonio lo pateó de cabeza dentro de un basurero lleno de desperdicios orgánicos en plena calle!
Se hundió por completo en la asquerosa mezcla.
El olor a comida descompuesta tardó un mes entero en salirle de las fosas nasales.
Al final, terminó molido a golpes, humillado públicamente, ¡y encima le robaron el botín por el que había ido!
Ese día, el mercenario número uno de la red oscura quedó con un trauma psicológico severo.
No se atrevió a aceptar ni un solo trabajo durante un año entero.
Solo de escuchar las palabras "La Muerte", empezaba a sudar frío.
¡Tenía Trastorno de Estrés Postraumático por su culpa!
Llegó a creer que, mientras no volviera a pisar el Sector 7, jamás tendría que cruzarse con ella otra vez en su vida.
Y ahora...
Ahora resultaba que el contrato de treinta mil millones que aceptó bailando de alegría... ¡era para intentar matar al monstruo que lo traumó de por vida!
¡Si hubiera sabido que el objetivo era ella...!
¡Al diablo con los treinta mil millones!
¡Ni aunque le apuntaran con un misil nuclear habría aceptado ese contrato!

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