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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 1459

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Gracias a ese comentario, el ambiente en la habitación se llenó de calidez.

Al verlos discutir, las lágrimas de Vanesa cayeron con más fuerza, pero no pudo evitar reírse.

Comenzó a repartir tazones de sopa a los presentes.

—Bueno, coman un poco. Por más grave que sea el problema, no pueden resolverlo con el estómago vacío.

Luego volvió junto a Kiara y le sirvió un poco más de guiso.

Kiara tomó un bocado.

Estaba en la temperatura perfecta.

El calor bajó por su garganta hasta su estómago.

Y también llegó a su corazón.

Con la mirada baja, esbozó una sonrisa casi imperceptible.

Esa sensación...

No le desagradaba en absoluto.

De hecho, era algo a lo que podría volverse adicta.

...

Para cuando el banquete terminó por completo, ya era pasada la medianoche.

La mansión real finalmente quedó en silencio tras el bullicio.

Los invitados se marcharon, y las luces de los autos desaparecieron a lo lejos una tras otra.

Las sorpresas de esa noche desatarían una tormenta en la alta sociedad de Clarosol que duraría mucho tiempo.

Y el nombre de Kiara Ibarra se convertiría en una leyenda indiscutible en los círculos de poder.

La familia Ibarra también regresó a su mansión.

Como prometido oficial, Joaquín insistió descaradamente en escoltar a Kiara hasta su casa.

A pesar de las miradas de desprecio de sus tres hermanos, a él no le importó en lo más mínimo.

Y así, Joaquín la acompañó desde la entrada sur de la mansión, hasta el vestíbulo.

Y del vestíbulo, hasta la puerta de su habitación.

Caminaba con una lentitud exasperante.

Como si deseara que el pasillo no terminara nunca.

Los tres hermanos lo seguían de cerca, con miradas asesinas.

Si ese descarado se atrevía a cruzar la puerta de la habitación,

lo iban a matar a golpes entre los tres.

Pero Joaquín se detuvo justo en la puerta.

Le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja y le susurró:

—Duerme bien.

Kiara enarcó una ceja.

—¿Tan obediente estás hoy?

Joaquín sonrió.

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