Y ni una palabra decía.
Aburridísima.
En eso…
Un motor rugió de golpe, como bestia soltada de una jaula, y el sonido sacudió el lugar.
Alrededor estallaron exclamaciones, una tras otra. Todos voltearon.
Una moto pesada color plata con negro llegó disparada, como rayo. La carrocería era elegante y agresiva, y el zumbido del motor se metía directo a los oídos.
En cuanto Patricio la vio, la expresión despreocupada se le borró de la cara.
Se le abrieron los ojos, se puso de pie de golpe y se quedó clavado, como si no pudiera parpadear.
Sus pupilas se fueron agrandando.
Las llantas chillaron al dar un giro brusco. La moto se detuvo en la orilla de la pista con una maniobra limpia y espectacular.
—¡No manches! ¿Esa no es Fantasma?
—¡¿Fantasma, la de Skye?! ¿Qué hace en Clarosol?
—¡Cuatro años… cuatro años! ¡Y la vuelvo a ver!
Ahí había fanáticos de las carreras de todos lados, y también juniors de familias pesadas de clubes de pista.
Fantasma: la moto que peleó codo a codo con Skye, la leyenda que conquistó campeonatos y rompió récords por todo el mundo.
En este ambiente, ¿quién no conocía a Skye? ¿Quién no conocía a Fantasma?
Si Fantasma estaba ahí… entonces, ¿la que la manejaba era Skye?
La aparición de esa moto prendió todavía más el ambiente.

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