Entrar Via

Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 435

—Cata, al rato que esto se calme tantito, vienes conmigo para saludar a la maestra Téllez —dijo Tristán, ahora tratándola con una amabilidad que antes no tenía.

De entrada, ya le había dado orgullo verla al lado de la señorita Carrasco, y de la heredera de la familia Ibarra.

Luego, la maestra Téllez se acercó a hablar con él y mencionó a Catalina.

Con solo ese gesto, varios de los importantes que antes lo ignoraban, de pronto se pusieron a platicar con él.

Incluso, entre líneas, insinuaban presentarle a sus hijos para que se conocieran.

Tristán ya estaba convencido: Catalina era la estrella de la familia Zúñiga.

A Catalina le latía el corazón a toda velocidad.

Hizo todo lo posible por verse tranquila y asintió con aire orgulloso.

—Sí, papá.

Tristán jaló a Dana para aprovechar el momento e ir a “hacer relaciones” con los demás, a ver si conseguían inversión.

Catalina le sonrió a Pamela.

—Señorita Ibarra… gracias a usted tuve la oportunidad de mostrar lo que puedo hacer. No se preocupe: si ya firmé con Corona, voy a poner a Corona por delante en todo.

Era una forma de jurarle lealtad: incluso si la maestra Téllez la aceptaba, no iba a olvidar que Pamela la había impulsado.

Además, Pamela era heredera de la familia Ibarra, la más rica de Clarosol.

Catalina no podía darse el lujo de quedar mal con ella.

Pero esas palabras hicieron que Pamela frunciera ligeramente el ceño.

Sintió que Catalina se lo decía como para contradecir lo que Pamela acababa de cuestionarle.

Aun así, por Perla Téllez, se tragó el mal humor, alzó el mentón con arrogancia y respondió:

—Más te vale.

—Ya, ni te emociones —Yolanda miró a Catalina por encima del hombro—. Aunque te acepte la maestra Téllez, no dejas de ser de un apellido sin peso. Al final, nomás vas a ser su perrito.

Ni le importó lo feo que se le puso el gesto a Catalina al escuchar “perrito”.

Yolanda despreciaba a Catalina por completo.

Con ese vestido que ni daba el ancho y esa actitud de poca monta, le parecía que hasta estar cerca de ella le bajaba categoría.

Pero una cosa era despreciarla y otra dejar de usarla.

Yolanda apartó la mirada y jaló a Pamela del brazo.

—A ti lo que te urge es lograr que Quino recapacite.

Pamela volteó, instintivamente, hacia una esquina.

Se apretó los dedos.

—Pero Joaquín…

—¿Tú qué andas cuidando a esa rancherita? Mientras Quino no diga públicamente quién es, tú todavía tienes oportunidad.

Los ojos de Yolanda brillaron con malicia.

Capítulo 435 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste