El buen humor de Dana se vino abajo en un segundo.
Apretó el puño y se le enfrió la mirada.
Par de ingratas.
Cuando acabe la competencia, cuando la Maestra Téllez anuncie frente a todos que aceptará a Cata como su última alumna…
Ahora sí van a andar rogándole.
—¿La número 4 es la que anda sonando por todos lados, la que dicen que pronto será la última alumna de la Maestra Téllez?
—No por nada la eligió la Maestra Téllez. Sí trae con qué.
—¡Ya pasaron cinco minutos y nadie ha empezado a dibujar! Se ve que todos están pensando cómo encajar con el tema y, de paso, hacer algo fino de verdad… y mientras todos siguen planeando, la número 4 ya empezó.
—¿Qué cabeza tienes que tener para arrancar así de rápido?
—Por eso la Maestra Téllez se fijó en ella y la invitó personalmente.
…
De pronto, alrededor se levantó una ola de murmullos sorprendidos.
Dana escuchó “la número 4” y alzó la vista de golpe hacia el escenario.
La 4 era Catalina, su hija.
En el escenario, salvo Catalina, nadie más había empezado: todos seguían dándole vueltas al tema.
El ánimo de Dana se levantó al instante.
Con razón: la estrellita de la familia Zúñiga. Puro orgullo.
En ese momento, Catalina era, sin duda, la concursante más observada de todo el lugar.
Tanto en las pantallas del recinto como en la transmisión en línea, su toma era la más solicitada por mucho: le llevaba una ventaja de casi el doble al segundo lugar.
Catalina también estaba emocionadísima.
Le temblaba la mano al dibujar.
Y es que el tema “Resurgimiento” le caía perfecto: justo tenía un diseño que encajaba.
Sí.

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