—¡Eres una completa idiota! —bramó Pamela enfurecida—. ¡Gastaste mil millones en una falsificación! ¿Cómo puedes ser tan tonta?
Lucía se quedó en silencio un par de segundos.
—¡Imposible! Estoy completamente segura de que alquilé el vestido directamente con el gerente de YB. No puede ser falso. Usted misma dijo que Kiara trajo una caja de ropa vieja y arrugada. ¡A lo mejor el de ella es el falso!
—YB es una marca de prestigio internacional, ¿por qué le prestarían su obra maestra a una chica de campo? ¡Eso arruinaría la reputación de la marca!
—Y lo más importante, ¿cómo iba YB a entregar su diseño más valioso en una caja que parecía sacada de la basura?
Lucía se negaba a creer que el vestido por el que tanto había pagado fuera una falsificación.
—¿Crees que soy ciega para no distinguir la verdad? —lloró Pamela con histeria—. ¡Parada junto a esa maldita usando este trapo, me veía como un payaso!
—¡Señorita Pamela, contrólese! —respiró hondo Lucía, tratando de calmarla—. No se altere, no es momento de llorar. Yo misma investigaré este asunto. Si YB tuvo la osadía de estafarme con algo falso, ¡no se las perdonaré! Destruiré la reputación de esa marca y haré que todos sepan que usted no usó una imitación a propósito, ¡sino que fue víctima de un engaño! Incluso puedo hacer correr el rumor de que... ¡todo fue una trampa planeada por la envidiosa de Kiara para humillarla!
—Si hacemos eso, usted quedará como la víctima. Todos sentirán pena por usted y criticarán lo retorcida que es Kiara.
—Por eso, lo único que tiene que hacer ahora es aguantar.
Al escuchar el plan de Lucía y pensar en cómo todos descubrirían "la verdadera cara" de Kiara, Pamela empezó a tranquilizarse.
Pero al escuchar la última palabra, su rabia se reavivó.
—¿Aguantar? ¿Tengo que seguir aguantando? ¡Ya soy el hazmerreír de todo el banquete!
—¡Señorita Pamela! —Lucía alzó la voz con severidad—. Quien no tiene paciencia en los detalles arruina los grandes planes. Usted ya ha soportado todos estos días, ¿qué le cuesta aguantar esta pequeña humillación? En cuanto la trampa que preparé entre en acción, ¡este supuesto banquete de bienvenida será la ruina de esa maldita! Cuando eso pase, ¿a quién le va a importar si un vestido era falso o verdadero?
—¡Si soporta esta noche, volverá a ser la nieta más querida de los Quintana y la única heredera de la familia Ibarra!
Pamela apretó el teléfono, con los nudillos blancos por la fuerza.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste