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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 952

Aunque nadie había logrado escuchar exactamente de qué estaban hablando, para cualquiera era evidente...

Que el ambiente entre ellos era cualquier cosa menos agradable.

Pero, contradictoriamente, estaban protagonizando una escena demasiado íntima.

Los estudiantes que los rodeaban comenzaron a mirarlos con expresiones extrañas y juzgadoras.

El rostro de Pamela palideció.

Estaba aterrorizada de que su verdadera relación con Sebastián quedara expuesta frente a toda la escuela.

Aterrorizada de perder el brillo y el respeto que le daba su identidad como la señorita Ibarra.

¡No podía permitir que descubrieran que ya no era nadie!

Casi llorando, suplicó con una voz temblorosa:

—Sebas, vamos al auto... por favor, entremos al auto...

Al ver la excitación sádica y el brillo enloquecido en los ojos de Sebastián, Pamela clavó las uñas tan fuerte en sus propias palmas que casi se saca sangre.

—Nena, esa hermanita tuya... —Sebastián frotó sus labios con el pulgar, sonriendo lentamente de una forma que helaba la sangre—... me la tienes que conseguir a como dé lugar.

Sonreía con una suavidad perturbadora.

Pero la ferocidad en su mirada hizo que a Pamela se le erizara la piel.

—Camina.

Sebastián se dio la vuelta y subió al vehículo.

Pamela lo siguió de inmediato, sin atreverse a dudar.

Apenas se cerró la puerta del auto...

Sebastián se abalanzó sobre ella, agarrándola por el cuello y estrellándola contra el respaldo del asiento.

La mirada del hombre, sedienta de sangre, era la de un verdadero demonio:

—Nena, esa forma en la que mirabas a Joaquín hace un momento... me pone terriblemente celoso.

—¿Qué pasa? ¿Aún suspiras por él?

El agarre en su cuello era real. La estaba asfixiando.

El rostro de Pamela se tornó escarlata mientras negaba con la cabeza, ahogándose en pánico:

—N-no... no es cierto...

—¿Ah, no? —Sebastián soltó una risa seca—. Porque a mí me pareció que te estabas muriendo de ganas de que te mirara, como un perro suplicando atención.

Justo al terminar de hablar...

Le cruzó la cara de una bofetada brutal.

—¡Pamela, nunca olvides de quién eres propiedad!

—¡¿Quién te dio permiso para mirar a otros hombres?!

Capítulo 952 1

Capítulo 952 2

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