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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 968

Mantenían la cabeza gacha y las manos hechas puño, clavándose las uñas en las palmas.

La vergüenza y la indignación les hervían la sangre.

Pero no se atrevían a levantar la voz ni a defenderse.

La pobreza era su gran pecado. En un entorno donde el dinero y los contactos lo eran todo, para ellos, hasta el simple hecho de respirar parecía una ofensa a los demás.

En la Universidad Libre del Sur siempre habían pasado desapercibidos, viviendo casi en la miseria, intentando no molestar a nadie.

Haberse atrevido a unirse al equipo de Kiara era, sin duda, el mayor riesgo que habían tomado en sus vidas. Sabían perfectamente a lo que se enfrentaban y la tormenta de burlas que les caería encima.

Pero escuchar esas humillaciones tan destructivas en persona... dolía, y mucho.

—¿Qué pasa? ¿Les dolió la verdad?

Sabrina los fulminó con una sonrisa cargada de desprecio. Sus tacones resonaron contra el suelo mientras caminaba directamente hacia ellos.

—Mariana. Jaime.

Los miró de arriba abajo, barriéndolos con la mirada con asco.

—Ustedes dos, mediocres que ni siquiera pudieron pasar el examen para entrar a la clase de élite, ¿con qué cara se atreven a participar en una competencia internacional? ¡Van a ensuciar el nombre de nuestra universidad! Son una desgracia. ¡Capaz y ni siquiera entienden las preguntas y nos dejan a todos en ridículo! Si yo fuera ustedes, me iría a esconder debajo de las piedras para no dar más pena.

Jaime y Mariana apretaron los dientes; tenían los ojos llorosos de pura rabia.

Querían gritarles en la cara que no eran unos fracasados.

Querían gritar que, a pesar de estar rodeados de niños ricos y privilegiados, siempre se mantenían en el top diez de los mejores promedios de la carrera. ¡Sus notas eran mejores que las de muchos en la dichosa clase de élite!

Pero, frente a la hija de la poderosa familia Benítez, frente a la niña rica que siempre los había pisoteado...

El miedo, arraigado tan profundamente en ellos, les sellaba los labios.

—¡Ya cállate! ¿Te crees muy chistosa?

De pronto, una voz fina pero cargada de furia rompió el silencio.

Una figura pequeña y delgada se interpuso bruscamente, protegiendo a Mariana y a Jaime.

Era Rosana.

Capítulo 968 1

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