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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 969

—¡El día del examen para entrar a la clase de élite, tú engañaste a Mariana y a Jaime para que bebieran agua con laxantes!

—¡Terminaron tan deshidratados que tuvieron que sacarlos cargando del examen! Si no hubieras usado esos trucos tan sucios, ¿crees que el lugar en la clase de élite hubiera sido tuyo?

Rosana apretaba los puños y la fulminaba con una mirada cargada de furia, con los ojos llenos de lágrimas.

En ese entonces, todos sabían que los cuatro estudiantes de bajos recursos eran los más prometedores para asegurar esos puestos.

Rosana soñaba con que todos llegaran a la clase de élite para seguir luchando juntos.

Pero nunca imaginó que...

Cuando salió de presentar su propio examen y fue a buscarlos... los encontró en la enfermería, pálidos y al borde del colapso.

Si no fuera porque otros compañeros hicieron una coperacha para pagarles el hospital... quizás no habrían sobrevivido a esa noche.

Solo de recordarlo, Rosana temblaba de ira y su voz se volvió aún más fuerte y desafiante.

—Sabrina, ¿te crees muy lista? ¿Piensas que por borrar los videos de seguridad nadie se iba a enterar? Todo lo que se hace deja rastro.

—Aparte de usar los millones de tu papi y de jugar sucio, ¿qué más sabes hacer? ¡Nada! Solo sirves para robarle a los demás sus oportunidades usando tu apellido. Te robas los resultados de laboratorio de los demás y pones tu nombre en los ensayos que otros escriben.

—¡Tú eres la que debería morirse de vergüenza, Sabrina! ¡La única fracasada aquí eres tú!

La bomba que acababa de soltar Rosana era... ¡masiva!

¿Darles laxantes a los competidores para robarles su lugar, y encima en una dosis que casi los mata? ¿Y no solo eso? ¿Robarse los datos de laboratorio? ¿Robarse las tesis de otros estudiantes?

En otras palabras... ¿todos los ensayos y reconocimientos que Sabrina había presumido a lo largo de los años no eran más que fraudes escritos por otros?

¡Eso era falsedad académica a nivel profesional!

Las miradas de los presentes giraron hacia Sabrina, completamente estupefactos.

¡No! ¡Por ningún motivo iba a permitir que su brillante historial quedara manchado! ¡No podía dejar que esa muerta de hambre siguiera hablando!

—¡Cállate! ¡Cierra la boca! —gritó Sabrina, perdiendo completamente los estribos, y levantó la mano para darle una bofetada—. ¡Malagradecida! ¡Mi familia te ha mantenido todo este tiempo, y ahora que encontraste a otra dueña con plata te atreves a morder la mano que te dio de comer!

Se abalanzó como loca, lanzando el golpe con toda la furia de su cuerpo.

Rosana cerró los ojos por inercia, pero no dio ni un paso atrás para protegerse.

Sin embargo... el golpe nunca llegó a su rostro.

En lugar de eso, escuchó los gritos de asombro de los estudiantes a su alrededor. Y acto seguido, el alarido de dolor de Sabrina.

Rosana abrió los ojos de golpe y vio a su capitana plantada justo delante de ella.

La luz del sol proyectaba la sombra de Kiara, cubriendo y protegiendo por completo la frágil figura de Rosana.

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