"Hana"
Mi estadía en el hospital fue muy breve, pero llena de significado y cariño. Arlete hizo por mí todo lo que una madre amorosa, cuando puede, hace por la hija que acaba de dar a luz. Me ayudó con el baño, con la lactancia, con pequeños consejos que harían mis días con los bebés mejores. ¡Pero principalmente, me dio mucho amor y cariño!
Rafael estaba eufórico y se dividía entre darme atención a mí y dársela a los bebés. Pero Giovana, esa no tuvo dudas de dónde tenía que estar su atención, se pegó a los hermanos y no se alejó de ellos. Ni hace falta decir que aquel cuadernito de preguntas suyo estaba siendo muy usado, porque con cada novedad interrogaba a las enfermeras y a los médicos exhaustivamente.
Pero me puse feliz de ir a casa rápido con mis bebés, sobre todo porque había acompañado la batalla de Melissa y lo difícil que fue para ella los meses que pasó en el hospital. Estaba muy agradecida porque mis hijos nacieron saludables y estaban rodeados de amor y confort.
—¡Es hora de la cena, mi flor! —Rafael me dio un beso leve como un soplo en los labios y abrí los ojos.
—¡No hay nada mejor que abrir los ojos y ver a mi lado a un hombre de verdad, que me ama y me hace feliz! —Le sonreí a mi marido y toqué gentilmente su rostro—. Pero podría muy bien ir a reunirme con la familia en la sala.
—¡No podrías! Arlete me daría una paliza con el amasador de papas si permitiera eso. Y, te voy a contar algo, le tengo cierto miedo con esa cosa en las manos. —contó y me reí.
Mi marido me ayudó a ajustarme en la cama, esponjó las almohadas y colocó la bandeja sobre la cama. El olor estaba divino y quedé salivando al ver la sopa de verduras colorida, con pollo desmenuzado y aquel caldo rico en el plato. Estaba caliente en su punto y era el tipo de comida reconfortante. Rafael fue ágil al tomar la cuchara y cuando me dio la primera cucharada mis ojos se pusieron en blanco. ¡Aquello estaba delicioso!
—¿Te gustó? —Rafael sonrió con mi expresión de placer.
—¡Nunca comí nada más delicioso en la vida! —dije y abrí la boca para recibir otra cucharada.
Cuando terminé de comer estaba con la panza llena y el corazón calentito. Había algo muy especial en aquella sopa, algo que estaba experimentando por primera vez en la vida y estaba emocionada.
—¿Qué pasa, mi flor? —Rafael me miró preocupado.
—¡Ahora sé cómo es! —Sonreí y sequé la esquina del ojo. Pero él todavía me miraba sin comprender, entonces expliqué—: Ahora sé cómo es la comida de mamá, de la que todo el mundo tiene historia que contar y dice que es la mejor comida del mundo. Ahora sé el sabor que tiene. Tiene un sabor tan especial, que nada puede ser comparado y no puede ser hecho por nadie más!
—¡Tiene sabor a amor, mi hija! —Arlete estaba en la puerta del cuarto y mi emoción se reflejaba en su rostro—. Porque cada vez que una madre prepara una comida para su hijo, pone un poquito de su corazón. La comida de mamá tiene sabor a amor, fortalece el cuerpo, alimenta el alma y calienta el corazoncito de los hijos!
Se acercó y me dio un beso, secó mi rostro y sonrió.
—Tú estás alimentando a tus hijos de tu propio pecho, estás nutriendo a estos dos linditos de la abuela con lo mejor de ti. Después los vas a alimentar con las comiditas que vas a preparar con mucho amor. No hay mayor acto de amor que alimentar a quienes amamos. ¡Y yo te amo, hija de mi corazón!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....