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La amante despreciada del CEO romance Capítulo 229

Un mes después del nacimiento de Darren, la sala principal de la casa de Dominic y Grace estaba llena de vida. El olor a café recién colado y aperitivos se mezclaba con la luz de la tarde que entraba por los ventanales mientras todos hablaban al mismo tiempo.

En medio de todo, Dimitric Pierce sostenía al pequeño Darren.

A pesar de su figura imponente, tomaba al bebé con delicadeza. Llevaba poco tiempo de salir de rehabilitación y lucía sobrio, con la mirada fija en los ojos grises de su nieto sin apartar la atención un solo segundo.

—Es... es perfecto —murmuró Dimitric con la voz rasposa por la emoción reprimida, acariciando con la yema del pulgar la mejilla rosada del niño—. Se parece tanto a ti cuando eras un bebé, Dominic. Y a Derek...

Leonor suspiró evocando aquella época.

—Es lo mismo que yo dije, nuestro nieto, es el vivo retrato de Dominic.

Dominic, parado junto a Grace con un brazo rodeando su cintura, esbozó una sonrisa sobria pero sincera.

—Solo espero que no herede tu terquedad, papá —respondió Dominic con un toque de humor.

—Miren quién habla —se defendió Dimitric.

—¡Oigan, oigan! ¡Silencio todos! —interrumpió de pronto Arthur, apareciendo desde el pasillo con un sombrero de copa de juguete y una varita de plástico, secundado por Derek y Doménica, quienes llevaban capas hechas con toallas de baño.

Leonor, alzó una ceja al ver la comitiva infantil.

—¿Se puede saber qué están tramando los tres mosqueteros? —preguntó la condesa, cruzando las piernas con elegancia.

—Es el ritual de bienvenida para el abuelo Dimitric y el regalo oficial para Darren —anunció Doménica con tono solemne—. Arthur es el mago, Derek es el asistente y yo soy la presentadora oficial.

—Esto promete terminar en desastre —murmuró Maxwell en voz baja hacia Sarah, ganándose un leve codazo de su esposa, quien intentaba aguantarse la risa.

—Para celebrar que el abuelo ya no está 'enfermito' y que Darren cumplió un mes sin llorar tanto y deja dormir a papá —empezó Doménica, haciendo que Dominic carraspeara mientras Grace soltaba una risita—, ¡Arthur hará aparecer un conejo del sombrero!

Arthur dio tres pases mágicos exagerados sobre el sombrero de copa, gritando:

—¡Abracadabra, patas de cabra!

Metió la mano en el sombrero y al sacar, en lugar de un conejo, apareció uno de los calcetines usados de futbol de Derek.

—¡Puaj! ¡Ese no era el truco, Derek! —gritó Arthur, arrojando el calcetín directo al regazo de Nikolai.

CAP. 229: EXTRA-1 1

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