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La Cenicienta Guerrera romance Capítulo 1044

Al escuchar el llamado de Selena, Ulises se acercó corriendo.

Selena miró a Úrsula y a Minerva.

—Úrsula, Minerva, les presento a mi amigo de la infancia, ¡Ulises! Es de la facultad de computación, de al lado.

»Ulises, ellas son mis dos compañeras de cuarto, Úrsula y Minerva.

Ulises asintió y, mirando a las dos chicas, dijo con toda naturalidad:

—Selena y yo nos conocemos desde que andábamos en pañales. Ustedes pueden decirme Ulises, igual que ella.

Ya había oído a Selena hablar de sus dos increíbles compañeras de cuarto.

Una había obtenido el mejor promedio en el examen de admisión a la universidad.

La otra había ganado el primer lugar en la Olimpiada Internacional de Física.

Hoy por fin las conocía en persona.

Úrsula le entregó la cámara que llevaba en la mano.

—Entonces, te encargamos que nos tomes una foto juntas.

—No es ninguna molestia. —Ulises tomó la cámara.

Selena lo miró de reojo.

—¡Acuérdate de buscar un buen ángulo y de que salgamos bonitas! Si no, ¡cuidado que mis puños no tienen ojos!

Al decir esto último, Selena apretó los puños y tronó los nudillos.

A Ulises le dio un escalofrío.

—¡Haré lo mejor que pueda, lo juro!

Las tres posaron y Ulises se preparó para disparar.

—¡Tres, dos, uno… whisky!

*Clic.*

La hermosa imagen quedó congelada en la pantalla.

Después de tomar la foto, Selena corrió a revisarla.

—¡Ulises, Ulises, quién diría que en tan poco tiempo has mejorado tanto tu técnica para tomar fotos!

Al escuchar eso, Ulises por fin respiró aliviado.

Genial.

No le iban a pegar.

Úrsula se acercó y propuso:

—Selena, ¿quieres que les tome una a ti y a Ulises?

Apenas terminó de decir eso, una figura alta y elegante apareció de repente al lado de Úrsula.

El hombre, vestido con un traje impecable, era alto y de piernas largas. Tenía los labios finos apretados en una línea seria, y su atractivo rostro parecía cubierto por un velo de frialdad impenetrable. Su sola presencia irradiaba un aire de distinción que contrastaba marcadamente con el aspecto algo inocente del estudiante que tenía enfrente. Pasó un brazo suavemente por los hombros de Úrsula y dijo con voz grave:

—Disculpa, pero ya tiene novio.

Al oírlo, el chico que se le estaba declarando se quedó helado. Se puso rojo de la vergüenza y dijo, incómodo:

—Oh, d-disculpa.

Dicho esto, salió corriendo.

Los otros chicos que tenían la intención de acercarse a Úrsula vieron la escena y, asustados, descartaron la idea de inmediato.

Úrsula miró a Israel.

—¿Qué haces aquí? ¿No decías que hoy estabas muy ocupado con una junta?

—Por muy ocupado que esté, no podía perderme la graduación de mi novia. Además, hoy vine a marcar mi territorio, para que estos mocosos impertinentes no anden rondando a mi novia.

Después de decir eso, se inclinó ligeramente y sus labios se posaron directamente sobre los de Úrsula.

—¡Aaaah!

Al ver eso, Minerva y Selena soltaron un grito ahogado de la emoción.

***

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