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La Cenicienta Guerrera romance Capítulo 1052

Al recibir la confirmación de la doctora Miralles, la señora Quiroz se derrumbó al instante, aferrándose a la ropa de la doctora.

—¡Incompetente! ¡Es una negligente! ¡Mi hija apenas tiene treinta y tantos años! ¿¡Cómo va a pasar el resto de su vida paralizada en una cama!? ¡Devuélvame a mi hija! ¡Devuélvame a mi hija!

Antes, Beatriz solo estaba desfigurada.

¡Pero ahora!

No solo estaba desfigurada, sino que además era una inválida, incapaz de valerse por sí misma de por vida.

Para Beatriz, esto era un golpe devastador.

Los dos asistentes de la doctora Miralles se interpusieron de inmediato frente a la señora Quiroz.

—Señora, entendemos perfectamente cómo se siente, pero por favor, cálmese. Toda cirugía conlleva riesgos. Los médicos no son dioses, no podemos garantizar un riesgo cero. Además, la doctora Miralles informó a la paciente y a su familia de los riesgos antes de la operación, ¡y ustedes firmaron la carta de riesgos y el consentimiento!

Al oír esto, la señora Quiroz rompió en un llanto desconsolado.

***

Beatriz no despertó sino hasta dos horas después. Al abrir los ojos, vio a la señora Quiroz sentada junto a su cama.

—Mamá, ¿la cirugía fue un éxito? —dijo emocionada—. ¡Rápido, ve por un espejo!

Aunque la cirugía acababa de terminar, no podía esperar para ver su nuevo rostro.

La señora Quiroz se giró, con los ojos enrojecidos, y miró a Beatriz sin saber cómo darle la noticia a su hija.

—¡Mamá, apúrate! —la urgió Beatriz.

La señora Quiroz no pudo contenerse más y rompió a llorar.

—Beatriz, fracasó… la… la cirugía fracasó…

Un escalofrío recorrió la espalda de Beatriz.

—Mamá, me… me estás mintiendo, ¿verdad? Me estás mintiendo.

La señora Quiroz solo lloraba.

Beatriz intentó quitarse las sábanas para levantarse y preguntarle al médico ella misma.

Pero en ese momento, se dio cuenta de que no podía moverse.

Sus manos no respondían.

¡Sus piernas tampoco!

Incluso girar la cabeza le resultaba difícil.

¿Cómo? ¿Cómo pudo pasar esto?

¿No se suponía que la doctora Miralles era una eminencia?

¿Por qué?

¿Por qué terminaron así las cosas?

¡No!

¡No quería ser una inválida, no quería convertirse en una inútil que ni siquiera podía caminar, condenada a comer y hacer sus necesidades en una cama!

Solo de pensar que el resto de su vida tendría que usar pañales postrada en una cama, a Beatriz le faltaba el aire.

Convertirla en una paralítica era peor que matarla.

¿Por qué Dios la atormentaba de esta manera?

—¡Ah!

Beatriz soltó un grito de agonía y, debido a la agitación de sus emociones, todo se volvió negro y se desmayó.

***

Grupo Ayala.

Israel Ayala estaba sentado en su silla de director, escuchando el informe de su asistente. Entrecerró sus profundos y brillantes ojos.

—Entendido, puedes retirarte.

—Sí, señor Ayala.

Dominika estaba muy emocionada.

—Entonces voy a revisar todo allá adelante. No puede haber ni un solo error en un día tan importante.

Dicho esto, tomó la mano de Alan Gómez.

—Acompáñame.

Alan siguió a Dominika, con el corazón hecho un nudo.

Como hermano, deseaba con todo su ser que su hermana encontrara la felicidad.

Pero, por otro lado, no quería ver tan pronto que le pidieran matrimonio…

Y ahora, no solo tenía que presenciarlo con sus propios ojos, sino que además tenía que ayudar a Israel a preparar la escena de la propuesta junto con su novia. Esto tenía a Alan en un dilema.

Sí.

Israel planeaba pedirle matrimonio a Úrsula hoy.

Y la razón por la que Alan y Dominika estaban allí era porque Israel los había invitado.

Y no solo ellos; también estaban Mónica Alcázar y Elías, y las compañeras de universidad de Úrsula, Selena Robles y Minerva Morales, entre otros…

Esteban sostenía un ramo de rosas.

—Chandler, ¿qué te parece si usamos un dron para lanzar pétalos de rosa? En cuanto llegue Úrsula, activamos los drones y que empiece la lluvia de pétalos.

El nombre completo de Chandler era Chandler Preston. Era compañero de universidad de Israel y se llevaban muy bien.

Aunque Chandler siempre había trabajado en el extranjero y se veían poco.

Al enterarse de que Israel iba a proponer matrimonio, Chandler voló especialmente desde Rolandia para estar presente.

Chandler asintió.

—¡Es una gran idea! Una lluvia de rosas, seguro será muy romántico, muy adecuado para el ambiente de una propuesta.

***

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