Aunque la familia de Jazmín había sido vecina de los Rowland en el pasado, las dos familias casi nunca se hablaban.
Y no solo eso.
Siempre terminaban llamando a la policía por sus conflictos.
¡Los padres de Orion eran sencillamente insoportables!
Al escuchar esto, la mirada de Selena se endureció con evidente molestia. Levantó la vista hacia Jazmín.
—¿Fueron Minerva y Úrsula las que te enviaron a decirme estas cosas?
Selena jamás imaginó que, ahora que ya estaba casada con Orion, Úrsula y Minerva seguirían buscando la manera de separarlos.
¿Será que como ellas sufren violencia doméstica, no soportan ver la felicidad ajena?
¡Qué asco de gente!
Ella llevaba tanto tiempo conviviendo con el señor y la señora Rowland. ¿Acaso no conocía ella mejor que nadie qué clase de personas eran?
—No, ¿qué tienen que ver ellas en esto? —continuó Jazmín—. ¡Todo esto te lo digo yo por mi cuenta! Mi familia fue vecina de los Rowland; yo conozco a Orion y a sus padres mucho mejor que tú.
Había algo más que a Jazmín le parecía sumamente extraño.
Orion y sus padres siempre tuvieron humos de grandeza, despreciando a todo el mundo. Especialmente su madre, que siempre gritaba a los cuatro vientos que Orion se casaría con una heredera de una familia prestigiosa.
Con esa mentalidad...
Resultaba increíble que hubiera aceptado a Selena.
No es que Selena fuera mala o no fuera lo suficientemente buena, es que Selena estaba muy lejos de tener el estatus de una heredera multimillonaria.
Ella no era tonta.
Selena veía con sus propios ojos lo bien que la trataban sus suegros y Orion. ¡Jamás dudaría de ellos por un par de comentarios de Jazmín!
—¿Te quieren más que a una hija? —preguntó Jazmín, incrédula—. ¿En serio? Selena, ¿no será que quieren algo de ti? Los Rowland no dan paso sin huarache.
¿No dan paso sin huarache?
Selena resopló con frialdad.
—Jazmín, ¿y todavía dices que no fueron Úrsula y Minerva quienes te enviaron? ¿No estás insinuando que Orion se casó conmigo solo porque antes yo era amiga de Úrsula? ¿Que necesita usarme para llegar a ella? ¡Te digo que Orion no es esa clase de persona! Él se casó conmigo porque me ama.
—Ah, así que era por eso —Jazmín comprendió todo de golpe—. Con razón Orion se casó contigo. Selena, escucha mi consejo, por favor mantente alerta. Si no, ¡te vas a arrepentir cuando ya sea demasiado tarde!
—¿Por qué habría de arrepentirme? —Selena miró fijamente a Jazmín—. Te lo digo de una vez: haberme casado con Orion es la mayor bendición de mi vida, ¡y nunca me voy a arrepentir!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Cenicienta Guerrera
Hola , me encanta la novela pero faltan los capitulo desde la 1156 a la 1180...