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La Cenicienta Guerrera romance Capítulo 1209

*¡Pum, pum, pum!*

El ruido era ensordecedor.

Parecía que iba a echar la puerta abajo.

Finalmente, un vecino del piso de arriba no aguantó más. Salió del elevador visiblemente molesto.

—Oigan, vivo arriba. Ya son las nueve y media de la noche, ¿podrían bajar la voz? Acabamos de dormir al niño y ya lo despertaron con su escándalo.

La señora Robles se giró hacia él, furiosa.

—¿Y a ti qué te importa si toco la puerta? ¡Los de este piso no se han quejado! ¿Tú quién te crees que eres? ¡Si no te gusta el ruido, cómprate una casa sola! Por tu facha se nota que eres un simple inquilino, ¿es la primera vez que vives en edificio o qué?

¡Qué tipo tan delicado!

El vecino sintió que le hervía la sangre.

Definitivamente, ¡Dios los hace y ellos se juntan! ¡Esa gente era igual de nefasta que los Rowland!

—¿Qué tiene que ver si soy inquilino con que ustedes sean unos escandalosos? ¡Nadie se queja aquí abajo porque el departamento está vacío! Les advierto: si siguen haciendo ruido, voy a llamar a la policía.

La señora Robles soltó una risa burlona. Solo sospechaba que fuera inquilino, pero ahora estaba segura.

Solo los muertos de hambre que rentan se ponen así por cualquier ruidito.

—¡Llama! ¡Ándale, llama a la policía! ¡Quiero ver que lo hagas!

El vecino, harto, sacó su celular y marcó al 911.

—Hola, quiero reportar un disturbio en la calle Santa Mónica 288, edificio 6, departamento 306. Hay gente golpeando puertas y gritando.

*Ding.*

En ese instante, las puertas del elevador se abrieron de nuevo.

Un grupo de policías uniformados salió de él.

El vecino abrió los ojos como platos. Apenas había colgado y ya estaban ahí. ¡Y no eran policías normales, parecían fuerzas especiales!

¡Qué eficiencia!

Antes de que el vecino pudiera decir nada, Estrella se adelantó.

—Buenas noches. ¿Aquí viven Jacobo y Norma?

El vecino asintió rápidamente.

—Sí, sí, es aquí.

La señora Robles reconoció a Estrella al instante y se emocionó.

—¡Capitana Blasco! ¿Qué hace aquí? ¿La mandó la señora Méndez? ¿Vino a protegernos para que los Rowland no se pasen de listos?

Claro.

Seguro que Úrsula sabía que vendrían a exigir justicia para Selena y, temiendo que les hicieran algo, mandó a la policía a cuidarlos.

—Deben estar ahí, pero les da miedo abrir porque saben que deben dinero.

Estrella, con el rostro serio, miró a los oficiales detrás de ella.

—Abran la puerta.

Tenían especialistas en cerrajería en el equipo.

En cuestión de segundos, la puerta cedió.

Los señores Robles intentaron entrar primero.

—¡Jacobo, Norma! ¡Ya no pueden esconderse! ¡Hoy me van a responder por lo de mi hija!

Esperaban encontrarse a los Rowland cara a cara.

Pero la casa estaba en un silencio sepulcral.

Las ventanas estaban cerradas.

El aire estaba viciado y había un olor extraño y penetrante.

Los señores Robles sintieron un escalofrío.

La señora Robles entrecerró los ojos y miró a su esposo.

—¿Crees que sabían que veníamos y se escaparon?

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