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La Cenicienta Guerrera romance Capítulo 637

—De acuerdo —asintió Alejandra, mientras las lágrimas le rodaban por las mejillas—. Pedro, la abuela ya no me quiere, mi madre está en la cárcel… Menos mal que te tengo a ti. Si no, no sé qué haría.

Alejandra conocía a Pedro a la perfección. Era un engreído y un tonto. Con unas cuantas palabras, podría conmoverlo hasta la médula. Ahora que no tenía hogar y su único dinero era el de la venta del collar, tenía que aferrarse a Pedro como a un clavo ardiendo. Con él, al menos, podría mantener su vida de lujos.

Y Pedro no la decepcionó.

—Ale, no vuelvas a decir eso. Somos hermanos. Los dos hemos sido abandonados, debemos apoyarnos.

—Pedro, eres tan bueno —dijo Alejandra, llorando. Luego, lo miró y añadió—: Pedro, ¿de verdad crees que ya no le gustas a la señorita Ramsey? ¡Antes no era así!

Antes, Bianca estaba loca por él. Haría cualquier cosa.

—La personalidad de Bianca siempre ha sido extraña —dijo Pedro, entrecerrando los ojos—. Es caprichosa y voluble. Alguien como ella no se enamora de una sola persona.

La culpa era suya por haber creído en su supuesto amor. En realidad, para Bianca, él solo había sido un juguete. Su "amor" no valía nada.

Cuanto más lo pensaba, más se enfadaba Pedro. ¿Cómo era posible que Bianca, una noble del País del Norte, se juntara con una campesina y se dejara manipular por ella? Era ridículo.

—Pedro, no digas eso —dijo Alejandra, con una expresión de inocencia—. ¡Úrsula no es de las que hablan mal de los demás!

—¿Ah, no? ¿Entonces quién? —replicó Pedro, furioso—. ¡Solo ella es capaz de hacer algo tan rastrero!

Ya verían. La reputación de la familia Solano acabaría por los suelos por culpa de Úrsula.

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