Alan no sabía cómo responder a la pregunta de Dominika.
Estaba completamente nervioso.
Casi no sabía dónde meterse.
Dominika continuó:
—Si te gusto, asiente. Si no, niega con la cabeza. Tranquilo, hermano, no soy un tigre, no muerdo.
Alan se esforzó por calmarse y luego asintió.
Sí.
Le gustaba.
Alan no sabía exactamente cuándo empezó a fijarse en Dominika.
Pero estaba seguro de que le gustaba.
Al verlo asentir, Dominika se sorprendió.
—¿De verdad?
—De verdad. —Alan respiró hondo y, dejando los nervios a un lado, la miró directamente a los ojos—. Me gustas mucho, mucho. ¿Considerarías ser mi novia?
—¿Me estás pidiendo que sea tu novia? —preguntó Dominika.
—Sí —asintió Alan.
Dominika sonrió.
—Entonces tendré que pensarlo bien. Mañana te doy una respuesta.
Dicho esto, se dio la vuelta y se fue a otro lado.
Solo ella sabía lo nerviosa que estaba en ese momento. Sentía que el corazón se le iba a salir del pecho.
Aunque no era la primera vez que se le declaraban, esta vez era diferente.
Alan observó cómo se alejaba Dominika y sacó su celular.
*Ding*.
Mientras tanto, Dominika recibió un mensaje de WhatsApp.
Era de Alan.
Solo una frase.
[Domi, espero tu respuesta.]
Al leer su mensaje, el corazón de Dominika latió aún más rápido.
Respondió con una sola palabra: [Ok.]
Al ver la respuesta de Dominika, Alan sonrió.
Durante el resto de la fiesta, Dominika estuvo algo distraída. No podía evitar mirar en dirección a Alan.
Sentía un cosquilleo en el corazón, como si una pluma no dejara de hacerle cosquillas. Incluso caminaba sin prestar atención.
—Domi —dijo Úrsula, deteniendo a Dominika justo antes de que se estrellara contra un pilar—. Cuidado, casi te pegas.
Dominika se llevó un susto y se llevó la mano al pecho.
—Úrsula, menos mal que estabas aquí.
Úrsula sonrió.
—¿Qué te pasa? ¿Andas en las nubes?
—No, no, solo estaba pensando en la trama de una novela que leí anoche. —Dominika agitó la mano, pensando para sí misma que si ella y Alan terminaban juntos, ¿cómo la llamaría Úrsula en el futuro?
¿Cu… cuñada?
¡Cielos!
¡Tenía novia!
[De acuerdo, acepto.] En ese momento, las manos de Alan temblaban. [¿Entonces nos vemos al mediodía? Te espero en el restaurante Michelin de la Torre Central a las once. ¿Te parece?]
[Ok.]
Después de que Dominika aceptara, Alan se puso a preparar todo para la cita.
Encargó flores, reservó el restaurante y compró un regalo.
Era su primera cita.
Alan quería causarle una buena impresión a Dominika y asegurarse de que después de los tres meses, la relación se hiciera oficial.
Tras responderle a Alan, Dominika también estaba muy emocionada por la cita. Se levantó de inmediato, se arregló y se probó un conjunto de ropa tras otro.
Una vez que decidió qué ponerse, fue a la habitación de Úrsula.
—Úrsula.
—¿Qué pasa, Domi? —Úrsula se giró.
Dominika continuó:
—Úrsula, no voy a almorzar en casa. Unos amigos de la secundaria también están en Villa Regia y me invitaron a salir.
Por ahora, lo suyo con Alan era solo una prueba, así que Dominika no quería hacerlo público todavía.
Sería mejor esperar a que la relación se consolidara.
Al fin y al cabo, nadie sabía qué pasaría en los próximos tres meses.
—De acuerdo. —Úrsula acababa de ponerse ropa deportiva, lista para salir a correr con Amanecer—. Entonces te llevo en el carro.
—No, no, Úrsula, tú haz tus cosas. Que me lleve el chófer.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Cenicienta Guerrera
Hola , me encanta la novela pero faltan los capitulo desde la 1156 a la 1180...