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La Cenicienta Guerrera romance Capítulo 942

*¡Zas!*

La cara de Fabián se hinchó y enrojeció al instante, y un hilo de sangre brotó de la comisura de sus labios.

—¡Toma!

Fabián le escupió de nuevo.

—¡Perro miserable! Te lo digo claro, ¡si tienes agallas, mátame! De lo contrario, cuando mi nieta te encuentre, ¡estás acabado!

¡Salvador estaba que echaba humo por las orejas!

Jamás se imaginó que ese viejo se atrevería a desafiar su autoridad una y otra vez.

—¡Viejo, parece que de verdad ya no quieres vivir! —Salvador le jaló el cabello con más fuerza y le escupió en la cara.

Fabián no mostró ni una pizca de miedo; sus ojos ardían de rabia.

Tenía a su nieta, ¡tenía a un montón de gente que lo respaldaba!

No tenía miedo.

Salvador apretó los puños y una mirada cruel cruzó por sus ojos. De repente, como si se le hubiera ocurrido algo, soltó a Fabián, se limpió la saliva de la cara y salió.

En la puerta había dos guardias de seguridad.

—¡Vigilen bien a ese viejo! —ordenó Salvador, entrecerrando los ojos.

—Sí, señor Montero.

***

Salvador llegó a la puerta de la oficina de Nolan.

Tocó con los nudillos.

*Toc, toc, toc.*

Al escuchar los golpes, el hombre y la mujer que estaban entrelazados adentro se separaron de inmediato.

Nolan se subió el cierre del pantalón y dijo con calma:

—Adelante.

La mujer recogió rápidamente su ropa interior del suelo, abrió la puerta del cuarto de descanso y entró.

Si alguien hubiera estado allí, habría reconocido de inmediato a Camila Villar.

La familia Villar era una de esas familias de abolengo venidas a menos.

—¿Todavía no recuperan el terreno del sur?

—Así es, señorita Villar —respondió Nolan respetuosamente.

—¿Qué viejo es tan difícil de convencer? —continuó Camila—. Déjame ver su expediente.

Nolan tomó los documentos de Fabián del escritorio y se los entregó.

Camila los tomó y los leyó con atención.

Al llegar al final, se echó a reír.

—¡Vaya, vaya! ¡Miren a quién tenemos aquí!

Camila ya había mandado a molestar a Fabián en el pasado, así que conocía muy bien su historial.

El interés de Nolan se despertó de inmediato.

—¿Conoces a ese viejo?

—Sí, lo conozco. —Camila entrecerró los ojos, y una chispa de malicia brilló en su mirada—. Se podría decir que tengo una historia con su nieta, Úrsula. Nolan, con gente así no hay que andarse con rodeos. ¿Qué te parece si me dejas encargarme de esto junto con el señor Montero? Te garantizo que recuperaremos ese terreno en el menor tiempo posible.

***

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