Salvador entró desde afuera.
A diferencia de la noche anterior, hoy lo acompañaba una mujer joven.
—¿Así que tú eres el abuelo de Úrsula, Fabián? —Camila se cruzó de brazos y lo miró de arriba abajo.
—Sí, soy yo. —Fabián se recompuso y le sostuvo la mirada.
Era el abuelo de Úrsula, no podía permitir que nadie lo menospreciara.
Camila entrecerró los ojos.
—Mire, anciano, le aconsejo que coopere y le devuelva ese terreno al señor Ponce. De lo contrario, no solo se pondrá en peligro usted, sino que su supuesta nieta también sufrirá las consecuencias.
Aunque Fabián no conocía a Camila, podía ver que era de la misma calaña que Salvador.
—¿Y tú quién te crees que eres? ¿Crees que puedes intimidar a mi Úrsula? Ya verás. Cuando ella los encuentre, se van a arrepentir.
—¿Arrepentirnos? —Camila soltó una risita—. Si no me equivoco, AlphaPlay Studios se mudó a Villa Regia hace tiempo y dejó fuera a Úrsula, ¿no es así? ¿Con qué crees que me puede enfrentar ahora?
Para deshacerse de Úrsula, Javier había trasladado la empresa a Villa Regia hacía medio año.
Salvador, que estaba a un lado, añadió con sarcasmo:
—Señorita Villar, tenga cuidado. Este viejo dice que su nieta no solo es la directora de AlphaPlay Studios, sino también la heredera de la familia Solano ¡y la novia del señor Ayala! Si se mete con ella, le puede ir muy mal.
Aunque en internet habían circulado noticias sobre el romance entre la hija de la familia Solano y el señor Ayala, la difusión en Twitter era limitada. Además, Camila había estado demasiado ocupada lidiando con la exesposa de Nolan y atendiéndolo a él como para prestar atención a las tendencias en redes sociales.
Por lo tanto, hasta ese momento, Camila no tenía idea de que Úrsula era la misma hija de la familia Solano que estaba en una relación con Israel.
Al escuchar aquello, Camila no le dio la menor importancia y sonrió con burla.
¿Heredera de la familia Solano?
¿Novia del señor Ayala?
El viejo estaba delirando.
Con una mujerzuela de segunda mano como Úrsula, no solo el señor Ayala, sino probablemente cualquier hombre decente, ni siquiera la miraría.
—¡Pues ya veremos qué puede hacerme esa zorra de Úrsula! —Dicho esto, Camila sacó una jeringa de su bolso.
Estaba llena de un líquido rojo.
Camila presionó el émbolo para sacar el aire, y unas gotas de sangre salieron disparadas, trazando un arco en el aire.
—Viejo, ¿sabe qué hay aquí dentro? Es sangre. ¡Sangre de un paciente con VIH! Si se le inyecta esto y no toma los medicamentos de bloqueo en menos de setenta y dos horas, se contagiará.
Al oír eso, Salvador le levantó el pulgar a Camila.
¡También iba a contagiar a Úrsula!
Ya vería.
Los días de felicidad de Úrsula estaban a punto de terminar.
Fabián gritó con desesperación:
—¡Úrsula! ¡Úrsula! ¿Dónde estás?
—¡¿Qué tanto gritas?! ¡Quédate quieto! —Salvador se acercó y le dio una patada—. ¡Aunque te desgañites, nadie vendrá a salvarte!
Fue como si alguien hubiera escuchado el llamado de Fabián.
*¡PUM!*
Un estruendo resonó.
La puerta fue derribada de una patada.
—¡Abuelo!
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Cenicienta Guerrera
Hola , me encanta la novela pero faltan los capitulo desde la 1156 a la 1180...